EL ARCÁNGEL SIMBOLIZA MÁS QUE UN ESTADIO. ES EL REINO DEL CÓRDOBA CF, LA MEZQUITA DE CONJURA PARA UNA AFICIÓN QUE SIEMPRE DESEA COMPETIR EN LA MÁXIMA CATEGORÍA. LOS BLANQUIVERDES PELEAN CONSTANTEMENTE POR ESTAR ENTRE LOS GRANDES, AUNQUE PARA HABLAR DE SU ÉPOCA MÁS DORADA DEBEMOS REMONTARNOS HASTA HACE MEDIO SIGLO. EN LOS AÑOS SESENTA, EL CÓRDOBA JUGÓ OCHO AÑOS CONSECUTIVOS EN PRIMERA DIVISIÓN, EN LOS QUE REALIZÓ SOBRE TODO UN AÑO INOLVIDABLE.
 
 
Revista Rondo
 

 
 
 
 
 
 
 
 
El año 1962 había sido excelente para el Córdoba CF. El mítico ex futbolista argentino Roque Olsen se había ocupado del banquillo tras colgar las botas en el equipo califal. Olsen disponía de un plantel que alcanzaría la gloria al vencer en la última jornada y a domicilio al RC Recreativo de Huelva (0-4). Los cordobesistas quedaban así como campeones del Grupo II de Segunda División gracias a sus 40 puntos (16 victorias, 8 empates y 6 derrotas), siendo, además, el conjunto menos goleado de toda la Segunda con solo 22 goles en contra. De esta forma y bajo la presidencia de José Salinas Gonzálezlos blanquiverdes confirmaban que a partir de entonces tendrían un sitio entre los grandes de España. Era la primera vez en su historia que ascendían a Primera División, por lo que la conclusión del encuentro disputado en el Estadio Municipal de Huelva significaba el comienzo de una celebración que sería memorable para todos los cordobeses.
  
Así comenzaba una andadura de ocho años del Córdoba CF en Primera División, respaldado por un estadio, el Arcángel, que se convirtió en uno de los fortines más duros de toda la competición. El primer año los cordobeses finalizaron undécimos en la tabla y su gran campaña tuvo consecuencias inmediatas. El defensa zamorano José Mingorance hizo historia al ser el primer cordobesista en vestir la elástica de la selección española. Por otra parte, el técnico Roque Olsen hacía las maletas para marcharse al RC Deportivo de La Coruña. Su sustituto sería otro mito del balompié como Ignacio Eizaguirre, ex portero de la Real Sociedad, Valencia CF y CA Osasuna. La 1963/64 fue una campaña de grandes apuros para el Córdoba. Hasta la última jornada no certificó la permanencia en un duelo contra el Levante (4-0). Sin embargo, por encima de lo deportivo se produjo un trágico accidente. El último autobús que faltaba por llegar al estadio se precipitó al río Guadalquivir y once personas perdieron la vida. La noticia del desastre causó tal revuelo que hasta el Príncipe Juan Carlos acudió al funeral. La moral del equipo y de la afición quedó tocada. Sin embargo, entre todos lograron levantarse
 
La temporada 1964/65 quedó marcada para siempre en la memoria de los cordobeses. Aquel era el segundo curso de Ignacio Eizaguirre al frente de la parcela técnica tras llegar desde Murcia para sustituir a Olsen. Eizaguirre era un hombre de la vieja escuela, famoso por sus motivadores discursos. Además, en el verano de 1964 llegaron nuevos talentos para reforzar la plantilla. Aterrizaron en Córdoba los atacantes Rafael Benítez del Recreativo de Huelva, Luis Costa desde el Elche CF, y Rubén Garcete, un paraguayo que había desarrollado toda su carrera en Ecuador y Perú. Pero el mejor fichaje emergió desde los filiales cordobesistas. El portero Miguel Reina debutó en Primera División en octubre de 1964 y su rendimiento fue brutal e inmediato. Con tan solo diecinueve años se convirtió en titular indiscutible y en una de las grandes figuras del equipo. Eran solo los primeros pasos de un guardameta que marcaría una época en la liga. 
 
 
 
 
 

Eizaguirre es uno de los técnicos más destacados de la historia del Córdoba. Además, también entrenó a Osasuna, Real Murcia,
Celta de Vigo, Real Burgos, Hércules, Tenerife, Granada, Sevilla y Deportivo Alavés. / Archivo
 
 
  
 
La competición comenzó de forma ideal para el Córdoba, que venció al Sevilla FC en el Ramón Sánchez-Pizjuán por 2-4. Ignacio Eizaguirre quiso endurecer a su equipo principalmente desde su feudo, el estadio Arcángel. La primera visita corría a cargo del RCD Espanyol, que se fue de manos vacías (2-0) tras encajar un doblete de Ramón Miralles. Exactamente lo mismo le pasó al Elche, que también salió derrotado de Córdoba (2-0) gracias a otro doblete más de Miralles. Otro gol del delantero valenciano, que aquel año sería el máximo artillero cordobesista, también serviría para tumbar al Real Betis Balompié (1-0). En los meses de noviembre y diciembre llegaría el mayor bache hasta ese momento, con cinco encuentros sin conocer la victoria, empatando en casa con Atlético de Madrid (0-0) y Real Murcia (0-0). Pero entonces la racha empezó a cambiar
 

Cuando se aproximaba el año 1965, los blanquiverdes volvieron a hacerse fuertes en casa. El equipo permaneció cinco jornadas imbatido, con cuatro victorias incluidas contra Athletic Club, Sevilla y Real Madrid en casa y contra el RCD Espanyol en el antiguo Estadi de Sarriá. El Arcángel era infranqueable aquel año. Nadie consiguió ganar allí. Durante esa temporada la grada local pudo ver in situ como Valencia, Real Betis, Athletic, Sevilla, Real Madrid o FC Barcelona, entre otros, hincaban las rodillas ante los suyos. Especialmente aplastante fue la victoria sobre el Deportivo de La Coruña, a los que endosaron un 6-0, con doblete de Ricardo Costa y goles de JuanínPaulino Martínez y los paraguayos Rubén Garcete y Cabrera. Aquella fue una de las mayores goleadas cordobesistas en Primera División.
 
En toda la liga solo Atlético de Madrid, Real Murcia y Las Palmas consiguieron rascar un empate en el coliseo cordobés. Tal fue la contundencia del equipo en casa que allí solo encajó dos goles en toda la liga, en gran parte debido también al grandísimo año que cuajó Miguel Reina. Solo dos tantos en contra, uno anotado por un tal Alfredo Di Stéfano, que militaba entonces en el RCD Espanyol, y otro de Ricardo Costa en propia puerta ante el Real Zaragoza. Un récord histórico que continúa vigente más de medio siglo después, solo igualado por el Pontevedra de la 1968/69, que, sin embargo, acabó duodécimo clasificado.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El balance final de aquella legendaria campaña cordobesista fue de 35 puntos (16 victorias, 3 empates y 8 derrotas). Acabó el campeonato como quinto clasificado, solo por detrás de Real Madrid, Atlético de Madrid, Real Zaragoza y Valencia, superando así a clubes como FC Barcelona, Athletic, RCD Espanyol, Sevilla o Real Betis. "Sería, simplemente, el mejor equipo que ha tenido el Córdoba en su historia con diferencia, ¡y con la mitad de jugadores de Segunda!", cuenta Juanín, uno de los componentes de aquella mítica escuadra; "No perdimos un partido en casa, solo cedimos tres y nos metieron dos goles en total. Esa alineación la gente se la sabía de carrerilla", una alineación formada por Reina en portería; Simonet, Mingorance y Francisco López en defensa; Martí y Ricardo Costa en el centro del campo y Luis Costa, el propio Juanín, Miralles, Tejada y Cabrera en ataque.
 
El grandísimo papel realizado por el Córdoba no pasó inadvertido para nadie y repercutió en el futuro próximo del equipo. Ignacio Eizaguirre se marcharía a entrenar al Sevilla FC, dejando su lugar al coruñés Eduardo Toba, mientras que muchos jugadores también decidieron probar suerte en otros lares. El defensa internacional José Mingorance puso rumbo al RCD Espanyol, al igual que el máximo goleador del equipo, Ramón Miralles. Otro de los hombres importantes, Ramón Tejada, fichó por el Real Madrid. Además, también se fueron algunos futbolistas de la rotación, como Rafael Benítez, que hizo las maletas para irse a la UD Melilla, o José Egea, que volvió al Valencia. El gran talento cordobés, Miguel Reina, permaneció un año más, pero en la siguiente campaña fue adquirido por el FC Barcelona, donde jugaría siete años antes de fichar por el Atlético de Madrid.
 
En los años posteriores el Córdoba fue reduciendo progresivamente su rendimiento en Primera División. Pasó de ser aquel quinto clasificado a ser el undécimo (1965/66), duodécimo (1966/67) y décimo tercero (1967/1968) hasta ser colista en la 1968/69, en la que certificaría su vuelta a la Segunda División. Aquel periplo de ocho años ha sido el más exitoso del equipo califal en la élite de nuestro fútbol, especialmente la 1964/65, que permanecerá para siempre en el recuerdo de una afición que nunca ha dejado de soñar ni de pelear por estar donde se merece, entre los grandes. Sin duda, aquel fue el gran año dorado del Córdoba CF. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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