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LAS GLORIAS DEL REAL CLUB CELTA DE VIGO SON MUCHAS, PERO CORTAS A LO LARGO DEL TIEMPO: BENFICA, JUVENTUS, AC MILAN, LIVERPOOL, REAL MADRID... TODOS ELLOS FUERON DERROTADOS EN NOCHES QUE HAN CONVERTIDO AL AFICIONADO CELESTE EN EL HOMBRE MÁS ORGULLOSO DE SU EQUIPO. SIN EMBARGO, A LA HORA DE LA VERDAD NUNCA SE HAN LLEGADO A MATERIALIZAR EN FORMA DE TROFEOS PARA ENGROSAR SUS VITRINAS. EL FÚTBOL LE DEBE UN TÍTULO A ESTE CLUB, AUNQUE, COMO DIJO EL 'TOTO' BERIZZO, "ALGÚN DÍA GOLPEAREMOS TAN FUERTE LA PUERTA QUE CAERÁ". EN CASI CIEN AÑOS DE HISTORIA ESA PUERTA AÚN NO HA CAÍDO, PERO DESDE LOS AÑOS 90 LOS GOLPES QUE HA RECIBIDO HAN SIDO CADA VEZ MÁS FUERTES.
 
 
Gabriel SANTAMARINA
 

   
 
 
 
El ascenso del RC Celta de Vigo a la élite del fútbol mundial no fue de la noche a la mañana, sino el cocinado de un proyecto en el que pocos creían. Para poder entender el gran equipo que camparía a sus anchas por Europa durante los primeros años del siglo XXI, hay que remontarse a los inicios de la década de los 90. Tras una intensa época de vaivenes en la directiva del club, Ignacio Núñez se presenta como único candidato para dirigir la entidad celeste, lo que lo convierte inmediatamente en presidente. Con un equipo en Segunda División, el único encargo que tenía la nueva presidencia era devolver el equipo a la primera línea del fútbol español. El Celta buscó un nuevo proyecto basado en la cantera, con Txetxu Rojo al frente del banquillo y liderado por dos nombres propios: Fran y Manel. Los vigueses realizaron numerosas inversiones durante el verano de 1991. Sin saberlo, habían fichado a un delantero procedente de Yugoslavia que cambiaría la historia del club. Vladimir Gudelj guiaría directamente al equipo a la Primera División anotando 26 goles que justificaban su fichaje en una sola temporada. 'O Tanque Bosnio' dominaría el fútbol gallego y español a lo largo de los próximos años.
 
En la temporada 1991/92, el Celta lograría el octavo ascenso de su historia. Se mantuvo casi todo el año en los primeros puestos de la clasificación con un juego ilusionante culminado por la calidad de Gudelj. Después de 36 partidos ya habían confirmado matemáticamente el salto a la división de oro con una goleada en el Estadio de Balaídos ante el Sestao SC (4-0). Otra victoria en casa, ante el CD Málaga y en la última jornada (3-0), certificó el primer puesto y dio inicio a la gran fiesta que se viviría en Vigo. La 1993/94 sería otra buena temporada para el Celta, que acabaría como undécimo clasificado en liga con 34 puntos (las victorias aún valían dos puntos). La gran hazaña de los gallegos llegaría en Copa del Rey. En dieciseisavos de final eliminaban en penaltis al CD Logroñés, aquel año en Primera División. Las siguientes rondas contra Real Oviedo (5-1) y CD Tenerife (5-2) serían sentenciadas de manera holgada, llevando a los de Vigo a la segunda final de Copa de su historia. El fútbol le brindaba así una segunda oportunidad para ganar el título que no había conseguido levantar en 1948, tras caer derrotado frente al Sevilla CF (4-1). El rival era uno de los equipos coperos por excelencia, el Real Zaragoza. El empate sin goles daba paso a unos penaltis agónicos. Cáceres, Nayim, Darío Franco, Gay e Higuera marcaban para los maños y Andrijasevic, Gudelj, Dadíe y Losada lo hacían para los celestes, pero Alejo fallaría el quinto y definitivo penalti.
 
"Venimos por la Copa, ahora por permanecer en Primera". Esta frase se convirtió en eslogan utilizado por la afición para lograr permanecer en Primera División. El 1 de agosto de 1995 el Comité de Finanzas de la Liga de Fútbol Profesional junto con el Consejo Superior de Deportes anunciaba el descenso a Segunda División B del Celta de Vigo y del Sevilla CF. Esto suponía automáticamente el ascenso a Primera de Real Valladolid CF y Albacete Balompié. Esta decisión de la LFP y del CSD generó mucho revuelo tanto en Vigo como en Sevilla. Las aficiones de ambos clubes respondieron saliendo a las calles para protestar contra lo que consideraban una medida totalmente injusta. La Liga de Fútbol Profesional se metió en un callejón sin salida: por un lado, los aficionados de Sevilla y Celta se sublevaron contra la decisión, y, por otro, Albacete y Valladolid no tenían ninguna intención de ceder su oportunidad de jugar en Primera División. La resolución tomada por los dirigentes de la competición fue insólita e inesperada. La temporada 1995/96 contaría con veintidós participantes, entre ellos incluidos Albacete, Valladolid, Sevilla y Celta. 
 
  
 
 
 
  
 
En el curso más atípico en la historia de la competición (1995/96), el Celta logró la salvación como undécimo clasificado con 52 puntos (en el primer año que la victoria valía por tres). Jugando en un territorio intermedio entre la salvación y los puestos europeos, el Celta comenzó a buscar su regreso a las grandes competiciones continentales. Los fichajes eran necesarios en un equipo que necesitaba un pequeño empujón extra para acabar de carburar bien en Primera. En 1996 llegarán los primeros refuerzos de cierto renombre: Richard Dutruel, Mazinho, Haim Revivo y Aleksandr Mostovoi. Al año siguiente aterrizarán Goran Djorovic, Ito y Valeri Karpin, además de la vuelta del canterano Michel Salgado tras pasar una temporada cedido en la UD Salamanca. La mayoría de todos estos fichajes se acabarían convirtiendo en mitos de la historia del club. El verano de 1997 también es el de la llegada de Javier Irureta al banquillo celeste. Un equipo de escándalo, sobre todo en Balaídos, donde apenas cedió puntos y donde incluso consiguió vencer a FC Barcelona (3-1) y Real Madrid CF (2-1). Capitaneados por el técnico vasco, los celtiñas lograrían una sexta posición en liga que les daría el billete a Europa casi treinta años después. Desde la temporada 1969/70 el Celta de Vigo no alcanzaba una posición tan alta que le permitiera dicha clasificación.
 
Mayo de 1998. Las oficinas de Balaídos no dejan de echar humo. Javier Irureta juega al tira y afloja en busca de una renovación ventajosa que condicionaría su continuidad en el equipo. El club se encontraba en una encrucijada con un enorme cruce de intereses: Irureta alegaba su sexto puesto como razón para un aumento de salario, y algunos jugadores condicionaban su permanencia a la del vasco. Por otra parte, Real Racing Club de Santander, RCD Espanyol y RC Deportivo de la Coruña querían hacerse con los servicios del entrenador de moda en España. Finalmente, el 28 de mayo se romperían de forma definitiva las relaciones entre el club y el míster, que se marcharía al Deportivo. El Celta apostó por Víctor Fernández, que había realizado un papel notable en el Real Zaragoza. Además del técnico aragonés, se incorporaron José Manuel Pinto, Fernando Cáceres, Tomás, Claude Makélélé, Jordi Cruyff y Lubos Penev, y en 1999 lo harían Sergio Fernández, Juanfran, Juan Velasco, Albert Celades, Giovanella, Gustavo López o Benni McCarthy. Dos temporadas en las que habría una consolidación en puestos europeos y noches gloriosas de las que gustan tanto en Vigo, con victorias contra Real Madrid en liga (1-2 y 5-1) o contra Liverpool FC (3-1 y 0-1), SL Benfica (7-0) o Juventus de Turín (4-0) en Copa de la UEFA. Se decía que aquel Celta practicaba el mejor fútbol de Europa. Tanto es así que los seguidores celestes jamás podrán olvidar lo felices que les hizo su equipo en noches como aquellas…
 
  
La temporada mágica: 2000/01
   
El 22 de agosto del 2000 el Celta levantaría su primer y único título continental hasta la fecha: la Copa Intertoto de la UEFA. Lo haría en el antiguo Estadio SM Kirov de San Petersburgo tras superar a FC Pelister Bitola, Aston Villa FC y FC Zenit. A pesar de ser un trofeo de menor enjundia, permitía a los celestes volver a disputar competición europea. El verano había vuelto a ser bastante agitado. La lista de jugadores que habían abandonado el club la temporada anterior (Michel Salgado, Juan Sánchez, Penev...) se ampliaría más de lo normal: Dutruel, Celades, Mazinho, Belmadi, Revivo, Kaviedes, Turdó, el fin de las cesiones de Vivas y Hoogendorp... pero por encima de todo destacaría la salida de Makélélé, que hacía las maletas con destino Madrid, dejando en las arcas celestes algo más de 2.000 millones de pesetas que serían invertidas muy pronto. Los fichajes más importantes fueron Catanha, en el cual invirtieron 2.500 millones de pesetas para sacarlo del Málaga CF, Jesuli (Sevilla FC) y Edú (Sao Paulo FC). También se sumarían Cavallero, (RCD Espanyol), Manolo Sánchez y Yago Alonso (Real Sporting de Gijón), Doriva (UC Sampdoria) y Vágner (Sao Paulo), además del regreso de Noguerol (Racing Club de Ferrol) y Pablo Couñago (RC Recreativo de Huelva). 
 
  
 
 
 
  
 
La temporada 2000/01 fue un disfrute continuo para el abonado del club. ¡Cuántas alegrías dio el equipo en tan poco tiempo! El mejor once de la historia del Celta estaba configurado por: Cavallero; Velasco, Cáceres, Berizzo, Juanfran; Karpin, Giovanella, Mostovoi, Gustavo López; Catanha y Edú. En el equipo titular había jugadores de cuatro nacionalidades agrupadas en dos españoles, cuatro argentinos, dos rusos y tres brasileños. Esto implicó la creación de unos lazos muy fuertes dentro del vestuario que repercutió en una actitud positiva en el terreno de juego. En la portería se intercalaron la titularidad Cavallero y Pinto. El primero era considerado por el aficionado como el portero estrella y titular. El segundo siempre había partido como suplente desde su llegada, primero frente a Dutruel y después con Cavallero, pero sería capaz de ganarse su sitio en el equipo para acabar triunfando en Vigo. Tanto el arquero argentino como el español conseguirían ganar el Trofeo Zamora con el club gallego (2002/03 y 2005/06 respectivamente). En defensa los jugadores más utilizados fueron Velasco, Juanfran y Cáceres, aunque Djorovic y Yago Alonso también tuvieron un peso muy relevante dentro de la plantilla.
 
Víctor Fernández solía alinear en el mediocampo a cuatro jugadores capaces de replegarse para defender y de salir en ayuda para atacar. Los que más partidos jugaron fueron Gustavo López, Karpin, Mostovoi y Giovanella. Actualmente, a los cuatro se les considera leyendas del club. Gustavo sería el que más partidos disputaría. Lució la camiseta celeste durante ocho años, incluso cuando el equipo descendió a Segunda División en 2004: "Se lo debía al Celta, a la afición y también a mí mismo". Siempre llevó a Vigo muy dentro y quiso devolver todo el cariño que le daba la gente. El peso de los medios suplentes fue mucho menor. Excepto Jesuli y Vágner, los demás apenas tuvieron protagonismo. A pesar de no disputar ningún partido, Jonathan Aspas, hermano del histórico Iago, también estuvo presente en aquella gran plantilla. La línea delantera era la que menos variantes ofrecía. Edú aportaba más magia que goles, McCarthy había perdido su sitio y Couñago jugó pocos minutos. La verdadera revelación, la que recuerda todo aficionado celeste, fue Catanha. El fichaje más caro de la historia del club no defraudó, con más de una veintena de goles. Conocido como 'La Gaviota', su celebración se basaba en correr con los brazos extendidos moviéndolos de arriba abajo: "Estábamos en el paseo marítimo de Las Palmas en la previa del partido, vimos unas gaviotas y dijimos que si hacíamos un gol, lo celebraríamos imitándolas. Con el 1-0 en contra, marqué el empate y lo celebré así".
 
La temporada dio su pistoletazo de salida el 10 de septiembre, con un Celta pletórico que se mantuvo en puestos de competición europea hasta la jornada 9. A partir de noviembre lo único que hizo en liga fue perder puestos hasta situarse en la parte baja de la tabla. El 'EuroCelta' inició su andadura el 14 de septiembre. Como ganador de la Intertoto no tuvo que pasar por la ronda previa de la Copa de la UEFA. El debut no fue el mejor, empatando en casa ante el HNK Rijeka (0-0). La vuelta en Croacia se resolvió en la prórroga gracias a un gol de Djorovic (0-1). El próximo rival sería un histórico del fútbol balcánico, el FC Estrella Roja. Los celestes cayeron por un 1-0 en el 'Marakana' de Belgrado, pero menos de un mes después, Vigo viviría una recordada remontada local por 5-3. En tercera ronda, contra el FC Shakhtar Donetsk, también ganarían la eliminatoria en el partido de vuelta en Balaídos (0-1). Entre diciembre del 2000 y los primeros días del 2001, el Celta fue allanando su camino en Copa del Rey al superar de forma cómoda al CD Mensajero (0-1) y a los vecinos del SD Compostela (1-3). Los octavos de final fueron frente al CD Leganés, con un resultado favorable en la ida (1-2) y un intento de remontada en la vuelta que supo paliar el Celta (0-1). 
 
  
 
 

 
 
     
 
La batalla de febrero: el mejor equipo del mundo
 
Seguir vivo en todas las competiciones y el rendimiento decreciente en liga exigía ampliar la plantilla con fichajes invernales. Desde el Olympique de Marsella llegaría Eduardo 'Toto' Berizzo, un expeditivo defensa argentino que aportaría mucho carácter a la zaga celeste. Además del de Cruz Alta, también llegaría el 'Pulpo' Jayo, volante internacional con Perú que venía de hacer grandes actuaciones en el CA Unión de Santa Fe. Ambos se consolidarían rápidamente en el once titular. El nuevo año trajo un cambio de cara y una recuperación de las sensaciones en la competición doméstica. La victoria en casa ante CA Osasuna (1-0) en el primer partido de la segunda vuelta sería el inicio de una racha espectacular. El mes de febrero se convirtió en el culmen del buen fútbol. Tácticamente el Celta jugaba con 4-4-2 que se convertía en un 4-3-3 con la incorporación al ataque de Gustavo López y sobre todo Mostovoi, 'El Zar' que capitaneaba aquel equipo. No primaba tanto una idea de juego común como la libertad y calidad individual de cada jugador. Practicaban un fútbol muy ofensivo y vertical en las líneas centrales, sumado a una presión constante al rival, lo que en algunos casos les costaba algún error defensivo cuando veían superada esa primera línea de presión. Por arriba el equipo no se quedaba corto gracias a la enorme capacidad rematadora de Catanha. La dupla del brasileño con Gustavo López arrancaría más de una sonrisa al aficionado vigués.
 
En liga el equipo siguió sin brillar excesivamente, empatando tres partidos (Real Sociedad, Rayo Vallecano y Deportivo Alavés) y ganando solo uno, frente al RCD Espanyol con un gol del Catanha en el minuto 89. En la UEFA esperaba un intenso duelo frente al VfB Stuttgart. La ida en Alemania se saldó sin goles, dejando la eliminatoria completamente abierta. En el partido de vuelta en Vigo se adelantaron los gallegos con gol de Karpin en los primeros minutos, aunque responderían los alemanes con un tanto al borde del descanso de Blank. Con ese resultado el equipo estaba eliminado, pero con "afouteza e corazón" logró vencer con un gol de Mostovoi en el minuto 85, alcanzando por primera vez en su historia los cuartos de final de la Copa de la UEFA. En Copa del Rey, el Celta comenzó a competir a un nivel altísimo. En febrero el equipo certificaría su pase a semifinales frente al RCD Mallorca. La ida en Balaídos arrancó con un gol de Finidi George en el minuto 15 para los baleares. Pero el Celta remontó gracias a dos tantos de Gustavo López y uno de Cáceres ya en la recta del final del partido. La vuelta no estuvo exenta de nervios con un resultado de 2-1 para el Mallorca. El Celta sufrió en el tramo final, ya que los bermellones rozaron la prórroga en varias ocasiones.
 
Este mes repleto de alegrías trajo consigo el reconocimiento de todo el mundo del fútbol. Dos pases de ronda; uno en Copa y otro en UEFA, catapultaron al RC Celta de Vigo al Olimpo del futbolístico después de que la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol (IFFHS) lo nombrara como el Mejor Equipo del Mundo durante el mes de febrero de 2001. El reconocimiento motivó tanto a conjunto vigués que acumuló 11 partidos invictos en liga con 5 victorias consecutivas. Solo caería derrotado dos veces en liga, con triunfos tan meritorios como el conseguido ante un Real Madrid que acabaría siendo campeón (3-0). Tras pasarse buena parte del curso coqueteando con el descenso, cambió la situación y recuperó los puestos europeos. A falta de diez jornadas para el final, el equipo se afianzó en la sexta posición que daba el pasaporte para volver a luchar por la UEFA. Al margen de la liga, lo que restaba de temporada sería un cúmulo de infortunios puntuales que emborronaron los numerosos éxitos celestes. El ejemplo más claro podemos verlos en sus seis duelos con el FC Barcelona, saldados con 1 victoria, 3 empates y 1 derrota, precisamente la que acabaría eliminándoles de la UEFA por el valor doble de los goles a domicilio (2-1 y 3-2). El Celta se tomaría la revancha consiguiendo el pase a la final de la Copa del Rey en detrimento de los blaugranas (3-1 y 1-1).
 
 
  
  

   
   
 
El fútbol daba una segunda oportunidad a aquel equipo en una final, casualmente en Copa del Rey y ante el Real Zaragoza. El 30 de junio de 2001 se disputó en el Estadio Olímpico de La Cartuja (Sevilla) un partido que, para bien o para mal, quedaría en la memoria de todos. El Celta salió en tromba a por el rival y Mostovoi adelantaría a los suyos en el minuto 4 de partido con una jugada individual de auténtico crack, superando a varios defensas maños y definiendo por bajo ante César Láinez. Sin embargo, solo veinte minutos más tarde, Aguado ponía las tablas en el marcador cabeceando un centro a balón parado del 'Toro' Acuña. El Zaragoza se vino arriba y en las inmediaciones del descanso Paulo Jamelli haría el 2-1 desde el punto de penalti. En el segundo tiempo los celtiñas lo intentaron de todas las maneras posibles, liderados por un Mostovoi jugando a un nivel espectacular. Pero los maños se replegaron para intentar matar el partido al contraataque, y, tras gozar de varias ocasiones claras, Yordi puso el 3-1 definitivo en el minuto 90 que daba el título otra vez al Real Zaragoza. Giovanella afirmó que aquella fue la derrota más dura para aquella plantilla, que solo pensaba en ganar la final para brindarle un título a su afición. "El gran pecado de aquel equipo fue no ganar nada", declaró posteriormente el mediocentro gaucho refiriéndose al gran rendimiento que ofreció aquel increíble equipo. 
 
 
El inicio de una nueva era
 
El RC Celta de Vigo seguiría consagrándose en puestos europeos, incluso tras la marcha de Víctor Fernández en 2002. Miguel Ángel Lotina se hizo cargo del equipo e inculcó un estilo de juego más defensivo, que en su primer año le permitió disputar por primera vez la Liga de Campeones pero que en la 2003/04 lo condenó a Segunda División. Aquel fue el fin de una de las etapas más gloriosas del Celta y el inicio de una nueva era. Las diferentes directivas entendieron que el éxito de un equipo humilde partía de poseer un filial con potencial. Así fue. Buena parte del presupuesto del club comenzó a invertirse en formación y los años han dado la razón a esta decisión. Aunque supone un esfuerzo a largo plazo, tiene sus recompensas. Además, el club debe estar saneado económicamente para que los jóvenes talentos no se marchen a equipos con mayor poderío. Tras la caída de 'El mejor Celta del mundo', se gestó una generación de jugadores que ha situado a la cantera del club gallego entre las más importantes del fútbol mundial. Muchos de esos jugadores criados en A Madroa abandonaron Vigo muy pronto ante la llamada de equipos con gran poder adquisitivo, dejando en el club importantes sumas de dinero por fichaje y por derechos de formación. Este fue el caso de Rodrigo Moreno y Joselu (Real Madrid), Denis Suárez (Manchester City FC), Iago Aspas (Liverpool FC), Jota Peleteiro (Brentford FC), Yoel Rodríguez y Santi Mina (Valencia CF), David Costas (FC Barcelona) o Pape Cheikh (Olympique de Lyon).
 
El buen flujo de salida de jugadores ha permitido al club poder continuar financiando los escalafones inferiores aun jugando en Segunda División. El CIES, observatorio suizo de estudios sobre el fútbol, situó al Celta en 2017 como el trigésimo equipo con la mejor cantera del mundo. No todos los jugadores criados en Vigo abandonaron pronto el equipo, pues muchos se quedaron. Hugo Mallo, Sergio Álvarez, Jonny Otto o Rubén Blanco serían algunos de los supervivientes, además del mismo Iago Aspas, que acabaría regresando al club de sus amores. Ese puñado de futbolistas formaría parte de una de las mejores generaciones de futbolistas de la historia del Celta, que, bajo la batuta de Eduardo Berizzo, llevaría a un equipo modesto y sin apenas presupuesto a las puertas de una final europea en la temporada 2016/17. Aquel solo era el resultado de dos décadas invirtiendo en fútbol de barro. Y es que la nueva generación de futbolistas está lista para entrar en acción y tomar el relevo del Celta semifinalista de Europa League, que a su vez había tomado el relevo del gran Celta de inicios del siglo XXI, el que asombró al mundo del fútbol convirtiéndose en el Mejor Equipo del Mundo durante febrero de 2001.
 
 
 
 

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