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Iñigo HERNÁNDEZ

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HA MAMADO FÚTBOL DESDE LA CUNA. COMÍA, BEBÍA Y LEÍA FÚTBOL. APRENDIZ DEL MEJOR DE LOS MAESTROS, SU PADRE, Y COMPAÑERO DE SU HERMANO XABI EN MÁS DE UN EQUIPO, MIKEL HIZO DE LA PELOTA SU MÁS FIEL COMPAÑERA DE VIAJE. CON TAL PANORAMA EN CASA, NO ES DE EXTRAÑAR SU DEVOCIÓN POR LA MEDULAR, POR EL JUEGO DE TOQUE Y POR EL BUEN TRATO DE BALÓN. ACOMPAÑADO SIEMPRE POR UNA INTERESANTE LECTURA, EL CENTROCAMPISTA APROVECHÓ EL DEPORTE REY PARA RECORRER EL MUNDO, BUSCANDO NUEVOS RETOS Y EXPERIENCIAS. TODO UN AVENTURERO EL TOLOSARRA, QUE AHORA CUENTA SUS DIVERSAS VIVENCIAS EN REVISTA RONDO. NO TE QUEDES CON LA MOSCA Y CONOCE MÁS Y MEJOR AL PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA: MIKEL ALONSO.
 
 
Joseba ORMAZABAL FERNÁNDEZ
 

   
 
 
 
Sincero en su discurso, cercano en sus gestos y humilde en su ser, Mikel Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1980) es el futbolista que todo periodista querría entrevistar. Más aún si milita en un club señor como el Real Unión Club de Irún. Nos abrieron las puertas de su casa y pudimos charlar, largo y tendido, en la alfombra del Stadium Gal. Mikel pasa de tópicos, esos que tan extendidos están en el planeta fútbol, y habla sin tapujos, siempre con la verdad por delante. La lectura es una de sus pasiones, tanto dentro como fuera del verde. Como mediocentro, siempre se ha caracterizado por su visión y capacidad de medir los tiempos, al igual que su padre, Periko, su hermano Xabi o incluso su hermano Jon, que se inclinó más por el arbitraje. "Es curioso porque tenemos también un familiar argentino que jugó en Banfield, en Boca Juniors y en la selección argentina, y jugaba también en esa posición”. Se refiriere al primo de su abuela paterna, Eliseo Mouriño, considerado en Argentina como uno de los precursores del puesto de '5' allá por la década de los 50. "Nunca hemos sido jugadores muy rápidos y sí que hemos sido, con características diferentes, más de pase, entender el juego, equilibrar, hacer trabajo...", y es que la zona medular es la que más le gusta al tolosarra: "Me parece una posición muy bonita porque entras mucho en juego".
 
 
  
 
 
   
 
Periko Alonso fue un grande donde los haya. Fue partícipe de las dos ligas ganadas por la Real Sociedad, aquella de 'Satrus', López Ufarte, Górriz y compañía. Muchos triunfos, goles y partidazos después, el FC Barcelona le puso el ojo y lo incorporó a sus filas. Una vez en can Barça, Periko se hizo con una Copa del Rey, una Supercopa de España y otro campeonato liguero. En pos de poner punto y final a su extraordinaria carrera como futbolista, puso rumbo al CE Sabadell FC. Allí colgaría las botas dejando números goleadores para la historia a pesar de su condición de centrocampista (12 tantos en su penúltima campaña). Con 9 años, Mikel, que veía a su padre competir desde la grada, empezó a ser consciente de quién era Periko. La gente por la calle le decía "¡qué casta tenía tu padre!", pues era "un futbolista con mucha energía, mucho amor propio y muy completo: metía goles, jugaba bien y hacía un trabajo de equipo muy importante". Cuando hay menos imágenes hay más leyenda, y la carrera profesional de Periko pilló muy pequeños a sus hijos. Aun así, raro sería que no hubieran aprendido del fútbol de su padre, sobre todo viéndole jugar en cintas de VHS: "Era impresionante ver cómo llegaba en segunda línea y sus tiros desde fuera del área. Tenía muchísimo recorrido, fuerza, concentración... un box to box en un fútbol que era más abierto".
 
 
JOSEBA ORMAZABAL: Tus primeros pasos fueron en el Antiguoko. Allí coincidisteis una generación maravillosa de peloteros, e incluso llegasteis a unas semifinales de Copa del Rey. ¿Cómo recuerdas aquella época?
MIKEL ALONSO:
Pues tengo el recuerdo de ir a las nueve de la noche a entrenar, los entrenamientos al primer toque... Había muchísima calidad, era un grupo con mucha alegría, uno de estos grupos en los que la confianza se va contagiando. Entonces, nos salía todo. Pero claro, luego te pones a fijarte en los jugadores y es que realmente había mucho nivel. Hacíamos ocasiones muy fácilmente, empezábamos las jugadas y ya hacíamos ocasión. Esa facilidad para generar ocasiones, para jugar rápido para que el balón se moviese con velocidad... La gente que nos ha visto en aquella época nos recuerda por el tipo de fútbol que jugábamos.
 
Los hermanos Alonso comenzaron a jugar al fútbol en la Playa de la Concha y en el equipo del barrio donostiarra del Antiguo, el Antiguoko KE, el único club formativo de Guipúzcoa con contrato de colaboración con el Athletic Club en vez de la Real. Los técnicos bilbaínos no tardarían en fijarse en los Mikel y Xabi, especialmente tras un partido disputado en Lezama por los juveniles del Antiguoko. Si antes hablábamos de la figura de Periko como una de las más influyentes, José María Amorrortu no se queda atrás, ya que sería él quien llamaría a Mikel para llevárselo a Bilbao. "Consideraba que podía ser una gran oportunidad", explica Mikel, "era el año del centenario, un año de mucho aprendizaje y el primer contacto con el fútbol profesional". Lezama, con unas instalaciones y unos medios espectaculares, estaba a la vanguardia del fútbol formativo: "Había un método muy moderno. Amorrortu estaba intentando traer métodos de entrenamiento del Ajax". Allí todo se le antojaba muy profesional al de Tolosa. Aunque recibió "un trato excelente”, en ese momento prefirió apartarse de aquel ambiente porque le apetecía "hacer otras cosas". Así pues, regresó a San Sebastián para seguir con sus estudios de Empresariales y para jugar de nuevo en su antiguo equipo.
 
 
 
 
 
 
 
Mikel había aprendido mucho en Bilbao y volvería muy bien al Antiguoko. La poca diferencia de edad con Xabi (casi año y medio) provocaba que siempre jugaran juntos. Mientras que Xabi se desempeñaba como pivote defensivo para distribuir el juego, Mikel actuaba más cerca de los delanteros, aportando desequilibrio, llegada y último pase. El último año de juveniles de los hermanos Alonso es digno de recordar. Dirigidos desde el banquillo por Roberto Montiel, fueron subcampeones en su primera temporada en División de Honor, disputándole seriamente el título a la Real. En la Copa del Rey superarían al RC Celta de Vigo y al Valencia CF hasta plantarse en semifinales, donde esperaba el Real Madrid CF. En el partido de ida, disputado en el Campo de Berio ante más de 2.000 personas, el Antiguoko conseguiría un triunfo histórico (4-1). Sin embargo, la buena actuación de los vascos no impediría la remontada madridista en la vuelta (3-0). Aquel equipo no solo se basaba en Mikel y Xabi, pues contaba con futbolistas como Andoni Iraola, Aritz Aduriz, Ander Murillo, Jon Altuna, Mikel Martins o Iban Fagoaga. A final de temporada, todos ellos ficharían por equipos profesionales, incluidos Mikel y Xabi, que pusieron rumbo a la Real Sociedad.
 
Los hermanos Alonso aterrizaron en Zubieta en 1999. En la 2000/01, Mikel formaría parte de la plantilla que ascendería al 'Sanse' (Real Sociedad 'B') a Segunda División B. Meses atrás, Periko se había hecho cargo del primer equipo tras sustituir a Javier Clemente, pero no pudo cambiar la dinámica negativa de los donostiarras y, después de diez partidos, dimitió y anunció su retirada de los banquillos. Casualidades de la vida, John Benjamin Toshack tomaría las riendas de la Real y lo primero que haría sería recuperar a Xabi Alonso de su cesión en la SD Eibar. Además, el 22 de abril de 2001 haría debutar a Mikel en Primera División, en el Estadio Municipal de Anoeta y ante el Real Valladolid CF (3-1). En la 2001/02 ambos hermanos ya tenían ficha con el primer equipo, y en la 2002/03 vivirían una temporada muy exigente. El técnico Raynald Denoueix trajo a la escuadra txuri-urdin nuevas ideas y un estilo metódico de entender el juego. Siempre se habla de que un equipo necesita un nivel alto de competencia para rendir, y aquella Real cumplía con tal requisito: "Es buena para el grupo, le exige a uno mucho más si quiere jugar y aumenta el nivel de entrenamiento". Futbolistas como Agustín Aranzábal, Javi de Pedro, Valery Karpin, Darko Kovacevic, Aitor López Rekarte o Nihat Kahveci lograron una química especial y generaron un ambiente de mucha competitividad. "Los buenos grupos trabajan bien la competencia para que luego los equipos funcionen", afirma Mikel.
 
La temporada 2002/03 sería inolvidable para la Real Sociedad. Los guipuzcoanos completaron una primera vuelta increíble, invictos y como líderes de Primera. Mikel cada vez disponía de más minutos, incluso se estrenaría como goleador en la élite tras marcarle al CA Osasuna (2-0). Poco a poco, el Real Madrid se iría acercando a la Real hasta quitarle el liderato en la penúltima jornada y arrebatarle el título en la última. Pese a todo, San Sebastián celebró el subcampeonato por todo lo alto. Al año siguiente, Mikel no jugaría mucho. Para colmo, se lesionó del metatarsiano, por lo que "fueron dos meses y medio muy complicados". En el mercado invernal se fue cedido al CD Numancia en busca de minutos: "Siempre he tenido afinidad con Soria porque veraneaba allí en mi infancia y era un sitio muy familiar para mí". En Soria se encontró "un gran grupo que ya estaba muy formado, con mucha energía y en la zona alta". Encajó a las mil maravillas en el esquema de Quique Hernández y acabó asentándose como titular. Los rojillos se jugarían el ascenso en el último partido, ante el RC Recreativo de Huelva y en el Estadio Los Pajaritos. "Era un día de aguacero, llegó un balón al borde del área y metí el primer gol. Me recorrí prácticamente todo el campo y me eché en medio de un charco", recuerda Mikel entre risas. Laurentiu Rosu firmaría el tanto de la sentencia, desatando la gran fiesta del ascenso: "Fue un momento muy bonito".
 
 
 
 

 
 
  
 
En 2004 vuelve a darse una situación cuanto menos curiosa: Xabi Alonso se marcha al Liverpool FC, Mikel Alonso regresa de su cesión en el CD Numancia y José María Amorrortu llega al banquillo de la Real Sociedad. El técnico bilbaíno apuesta por Mikel como relevo de Xabi y empieza a alternarlo en el once titular con Bittor Alkiza, Mikel Aranburu y Mikel Arteta. Mikel Alonso siempre ha tenido una competencia impresionante desde niño, lo veía como "algo natural en el fútbol". Pretender estar en la Real sin una competencia fuerte era impensable para él. A medida que fue avanzando el curso, Mikel se va consolidando como titular, formando pareja en el doble pivote junto a Aranburu y jugando más de una treintena de partidos. La Real viviría una temporada bastante tranquila y finalizaría como decimocuarta clasificada. La nota positiva de la temporada correría a cargo de los jóvenes canteranos realistas. A lo largo de la campaña, Amorrortu había hecho debutar en Primera División a Iban Zubiaurre, Mikel Labaka y Oskitz Estefanía, mientras que Asier Riesgo, Javier Garrido o Xabi Prieto habían aprovechado los minutos, demostrando su valía y su proyección jornada tras jornada.
 
 
J.O.: ¿Podría decirse que José María Amorrortu es el entrenador que más ha marcado tu carrera?
M.A.:
Sí. Amorrortu para mí ha sido un entrenador muy especial porque primero me lleva al Athletic y luego soy yo el que le llamo y le tengo que decir que me voy de allí. Cuando eres un chaval joven pues es una conversación más difícil. Luego, estando en el Antiguoko, Amorrortu me vuelve a querer llevar al Athletic, y le digo que no porque en ese momento tanto mi hermano como yo podíamos ir a la Real, al Barça... teníamos ya muchas opciones. Muchos años más adelante, cuando juego más partidos con la Real, mis mejores momentos son con Amorrortu como entrenador de la Real Sociedad. Entonces, fíjate si me ha marcado.
 
 
 

  
 
 
 
La Real Sociedad se resintió debido a los cambios institucionales y deportivos transcurridos en la 2005/06. José Mari Bakero sustituyó a Roberto Olabe en la dirección deportiva y, aunque mantuvo a Amorrortu como entrenador, finalmente destituiría al bilbaíno en enero. El equipo se mostró muy irregular durante todo el campeonato y no consumaría la salvación hasta la penúltima jornada, ya con Bakero dirigiendo desde el banquillo. En el plano personal, Mikel Alonso realizó un buen año, pues terminó siendo el jugador con más minutos disputados (37 partidos, 34 como titular). Sin embargo, en la 2006/07 perdió mucho protagonismo, tanto al principio con Bakero como más tarde con Miguel Ángel Lotina. La Real Sociedad realizó un papel horrible aquel año y acabó descendiendo a Segunda División después de cuarenta años consecutivos en la élite. Debido a la sobrepoblación en el centro del campo y a la delicada economía del club, la Real decidió ceder por segunda vez a Mikel. Esta vez se marchó al Bolton Wanderers FC, un histórico del fútbol inglés que desde principios del siglo XXI había logrado asentarse en la Premier League.
 
En Inglaterra se respira fútbol. Los británicos aman este deporte y lo viven con intensidad, "es un fútbol más físico. Todos los pueblos tienen sus equipos y llenan el estadio porque tienen muchísima tradición", explica Mikel. "Es importante abrirte al mundo", y en su caso, aterrizó en un conjunto que parecía la Torre de Babel: "Creo que éramos veintidós nacionalidades. El propietario tenía mucho dinero y era un momento en el que el Bolton fichaba muchos jugadores: jamaicano, irlandés, sueco, israelí... Se hablaba en inglés, pero era interesante ver ese mosaico de gente de fuera". Ali Al-Habsi, Jussi Jääskeläinen, Abdoulaye Meïté, Andy y Joey O'Brien, Jlloyd Samuel, Ricardo Gardner, Andranik Teymourian, Christian Wilhelmsson, Gary Speed, Stelios Giannakopoulos, Tamir Cohen, Daniel Braaten, El-Hadji Diouf, Heidar Helguson, Nicolas Anelka... y también Iván Campo. El futbolista donostiarra, todo un ídolo en Bolton, sería el mayor apoyo de un Mikel que por primera vez estaba lejos de los suyos. Alonso se estrenó en la Premier League un 11 de agosto de 2007, en el Reebok Stadium y ante el Newcastle United FC (1-3). Beneficiado por el fútbol de toque que proponía Sammy Lee, empezó jugando mucho, siendo titular contra equipos importantes como el Everton FC en liga o el FC Bayern de Múnich en Copa de la UEFA. No obstante, la llegada al banquillo de Gary Megson, un entrenador con un estilo más vertical, y las continuas lesiones le perjudicaron demasiado y fue desapareciendo progresivamente del equipo.
 
 
 
 

   
 
 
La trayectoria futbolística de Mikel Alonso no ha sido precisamente fácil. Una vez finalizada su cesión en Inglaterra, regresaría a San Sebastián, pero la Real no estaba interesada en que siguiese. El club se encontraba inmerso en una Ley Concursal y la ficha de Mikel era bastante alta, por lo que intentaron traspasarlo: "Entonces, estoy a prueba en el Olympiacos durante el verano con Ernesto Valverde, no me quedo, entreno con otro equipo en Inglaterra y tampoco me quedo. Vuelvo a la Real, hay un expediente de regulación de empleo y me apartan del equipo, entrenando a veces con el Sanse". Llegó a estar en juicio con la Real, una situación que le resultaba muy dolorosa. Al final, llegan a un acuerdo y rescinden su contrato, dejando en la Real un balance de 111 partidos disputados y 4 goles anotados. Durante mes y medio entrenó con el Swansea City AFC para mantener la forma, y aunque tenía opciones de quedarse, prefirió explorar otras opciones. Después, llega el mercado de invierno y ficha in extremis por el CD Tenerife. "Una historia parecida a la del Numancia", o sea, un equipo de Segunda División aspirante al ascenso, con gran confianza y donde Mikel se siente muy acogido desde el primer minuto: "Tenerife es un sitio de calor, de sol, de alegría y tuve una cierta sensación de renacer".
 
El CD Tenerife había conseguido armar un bloque muy sólido. Mikel Alonso llegó a un equipo que funcionaba muy bien, con jugadores como Sergio Aragoneses, Ezequiel Luna, Richi, Alejandro Alfaro, Nino o ex compañeros como Gaizka Saizar (Antiguoko) o José Antonio Culebras y Daniel Komé (CD Numancia). Aun así, el técnico José Luis Oltra confiaba plenamente en el mediocentro, que, además de recuperar la ilusión de jugar al fútbol, ayudaría al conjunto chicharrero a conseguir el objetivo: "Subimos a Primera División con un Heliodoro espectacular. Jugábamos muy bien y el estadio era una fiesta, con mucho ambiente de fútbol". De esta forma, Mikel volvía a la élite del fútbol español tres años después. Con los nuevos fichajes cada vez estaba más caro jugar. Nuestro protagonista intervino muy poco en los primeros partidos de competición, pero sería determinante en la cuarta jornada liguera contra el Athletic Club. Una falta lateral botada por Alfaro en el minuto 87 era rematada en el segundo palo por el tolosarra, que con un gran cabezazo anotaba el
gol del triunfo (1-0). A partir de entonces, se consolidaría en el centro del campo junto al argentino Román Martínez, siendo titular en 21 de los 28 partidos que disputaría.
 
El primer encuentro de Mikel Alonso como titular en su vuelta a Primera División sería precisamente uno de los más especiales de su carrera, en el Estadio Santiago Bernabéu y ante un Real Madrid que acababa de fichar a su hermano Xabi. Mikel siempre ha sido "más de apretar el balón al rival" y aquel era uno de esos días en los que su actitud contagiaba a sus compañeros. El partido fue un reflejo de lo que sería la temporada de los tinerfeños. Los visitantes realizaron muy buena primera parte, con un estilo de juego valiente y atractivo. Pero Guti y Kaká entrarían tras al descanso para cambiarle la cara al Real Madrid. En apenas tres minutos los merengues se adelantarían, bastándose de un par de zarpazos más para encarrilar la victoria (3-0). El resto del curso sería un quiero y no puedo, con un equipo que tiraba por la borda a domicilio todo lo que conseguía en la isla (solo 6 puntos como visitante). Si bien apuraron sus opciones de salvarse hasta el final, los canarios terminarían descendiendo a Segunda División. La vuelta a la categoría de plata sería demasiado dura para el Tenerife, que comenzaría la 2010/11 logrando únicamente tres empates en las primeras nueve jornadas. Desde que decidieron no renovar a José Luis Oltra en verano de 2010, hasta cuatro entrenadores ocuparían el banquillo chicharrero aquella campaña (Gonzalo Arconada, Juan Carlos Mandiá, Antonio Tapia y David Amaral), provocando una inestabilidad en la plantilla que los condenaría finalmente a la Segunda División B.
 
 
 
 



Mikel pasa de tópicos y habla sin tapujos, siempre con la verdad por delante. / Iñigo HERNÁNDEZ
   
 
 
J.O.: Después de tu etapa en Tenerife, volviste a Inglaterra para jugar en el Charlton Athletic, una etapa a priori ilusionante aunque sin mucha fortuna...
M.A.:
Deportivamente fue horrible. Era difícil que pudiese ser peor. De nuevo era una situación curiosa porque había entrado un nuevo propietario al club y ficha a muchísimos jugadores. Creo era el club que más fichó de toda Europa, veintitantos fichajes, yo entre ellos. Me incorporo un poco tarde, me lesiono, echan al director deportivo y de repente, entre una cosa y otra, el equipo va muy bien. Empiezo a entrar muy poco. Quizá no estaba entrenando tan bien, no lo sé, realmente se juntó todo para que solo participase en un partido al principio. Llega Navidad y me ofrecen salir porque evidentemente no estaba jugando y no querían que siguiese. Pero es cierto que haber estado todo un año sin jugar y con la edad que tenía en ese momento me complicó las cosas luego para volver a buscar equipo. Aprendí muchas cosas en un gran club como el Charlton: un estadio increíble, lleno en la Ligue One... o sea, siempre disfruté por un lado, pero me hubiese gustado participar más.
 
No obstante y pese a las dificultades, personalmente Mikel volvería a disfrutar de esta nueva experiencia en Inglaterra. En esta ocasión había recalado en una división más modesta. "La Ligue One es como la Segunda B, pero es diferente porque hay solo una para toda Inglaterra. Está muy profesionalizada, con clubes muy importantes y muy históricos", pues, además del Charlton Athletic FC (fundado en 1905), aquel año la Ligue One albergaba clubes como Brentford FC, Chesterfield FC, Notts County FC, Preston North End FC, Sheffield Wednesday FC o Sheffield United FC. Aquello era fútbol británico en estado puro, "un fútbol muy físico, de mucha intensidad y que se vive mucho". La pasión por el juego era palpable a todos los niveles, especialmente en los aficionados, esos que arropan al equipo jornada tras jornada, que están ahí en las buenas y en las no tan buenas, esos que se dejan la garganta por unos colores: "The Valley, el estadio del Charlton, había estado en primera, pero estábamos en Ligue One con 22.000 personas". Por otra parte, "el equipo hizo un año increíble", liderando la categoría durante toda la temporada. Con Chris Powell dirigiendo desde el banco, en el Charlton "había grandes jugadores" como Ben Hamer, Michael Morrison, Rhoys Wiggins, Chris Solly, Danny Hollands, Johnnie Jackson, Dale Stephens, Scott Wagstaff, Yann Kermogant, Bradley Wright-Phillips... "Ascendimos, es decir, formé parte de una gran plantilla, histórica dentro del Charlton".
 
Para la temporada 2012/13, Mikel Alonso tuvo unas cuantas ofertas: "Puedo ir al Deportivo Alavés, en ese lapso también tengo la opción de ir a un equipo brasileño, pero la verdad es que acabé sin muchas ganas". No firmó por ningún equipo y decidió tomarse un tiempo sabático mientras entrenaba con un histórico de su tierra como el Real Unión de Irún. El mercado invernal le ofreció nuevamente opciones para fichar por buenos equipos como el Cádiz CF. Sin embargo, necesitaba descansar, eso sí, siempre sin perder la forma. En junio se fue a entrenar con el New York Cosmos junto a Fran Yeste y Raúl Tamudo. Mikel estuvo un mes trabajando a las órdenes del técnico venezolano Giovanni Savarese, y aunque tenía opciones de permanecer en el equipo de la Gran Manzana, finalmente decidió no hacerlo. "Me quedé a vivir en Nueva York durante medio año y parecía que el fútbol se iba acabando, y, de algún modo, luego regreso a Donosti y el Real Unión vuelve a contactar conmigo", explica. Ya llevaba casi dos años sin jugar a nivel profesional, solo jugaba con sus amigos al fútbol 7, pero a partir de la llamada del Real Unión le "empieza a picar el gusanillo". El fútbol vasco siempre ha sido "tradicionalmente más físico, de más intensidad y más ritmo", pero su regreso a la competición y a sus raíces le mostró que este tipo de características diferenciales "pueden estar desapareciendo".
 
 
 
 

 
  
 
"Hago un pequeño clic, empiezo con el Real Unión y hacemos un año muy bonito", recuerda Mikel. El 14 de julio de 2014, Alonso recalaba en el conjunto irundarra, precisamente en el año de su centenario. Allí se reencontraría con viejos conocidos como Gorka Saizar primero o Daniel Estrada y Mikel Martins más tarde. En su primera campaña, disputa alrededor de 30 partidos en los que marca 3 goles. El Real Unión se clasificaría en el cuarto puesto del Grupo II para jugar la Promoción de ascenso a Segunda División, cayendo en primera ronda ante el UCAM Murcia CF. Sin embargo, la gran alegría llegó en la Copa Federación. Después de superar en fase nacional a SD Amorebieta (0-0 y 3-1), AD Almudévar (0-2 y 1-4), CD Atlético Baleares (2-1 y 2-4) y Linares Deportivo (0-0 y 0-2), los guipuzcoanos se enfrentaban en la final a otro histórico como el CD Castellón. El disputado choque de ida en el Nuevo Estadio Castalia se saldaría con un 0-1 para los vascos. La vuelta en el Stadium Gal estaría encarrilada desde el primer minuto por los locales, que se impusieron por 3-0 (gol de Mikel incluido), engrosando así su reputado palmarés. En la 2015/16, tanto Mikel (30 partidos y 4 goles) como el Real Unión se mantuvieron en su línea, aunque la quinta plaza pondría fin a la temporada antes de lo deseado. Mikel Alonso permanecería dos años más en Irún, donde acabaría colgando las botas.
 
 
J.O.: Después de una vida dedicada al deporte profesional, con tanto esfuerzo, tantas horas, tantas dificultades... en algunas fases de tu carrera has mostrado dudas respecto a la profesión. ¿Crees que merece la pena ser futbolista?
M.A.:
Sí, por supuesto. Eso ya seguramente tiene que ver más conmigo mismo, con mi carácter y con determinados momentos en los que he tenido muchas dudas o me ha costado tomar decisiones. Eso también tiene que ver con la carpintería o con cualquier otra decisión vital. Creo que me hubiese pasado con cualquier profesión. Desde luego, el fútbol me parece precioso, pero también es duro. También entiendo todos los problemas que pueden tener muchos jugadores que están empezando: las expectativas, las esperanzas, las grandes frustraciones... es difícil llegar y es difícil mantenerse, hay muchos altibajos y no es fácil a veces encajar esas cosas, que son las que de verdad te permiten tener una carrera más a largo plazo. También hay que tener suerte... son muchas cosas. ¿Qué te voy a decir yo? Es todo lo que he hecho, es a lo que me he dedicado durante muchísimos años y aquí estamos, en el verde. La verdad que es algo que da momentos de mucha felicidad.
 
El deporte profesional requiere una dedicación absoluta. Detrás de todo aquello que podemos ver sobre el césped hay muchísimas horas de trabajo individual y colectivo que van mucho más allá del talento innato. Además, cuando la historia que te precede te pone un listón tan alto, esa exigencia puede convertirse en un escollo permanente. Mikel Alonso ha tenido una carrera plagada de obstáculos, al contrario de lo que podría pensarse si tenemos en cuenta de quién es hijo. Periko le transmitió su pasión por el fútbol, y su conocimiento de este deporte, tanto dentro como fuera del campo, es fruto de ello. Un conocimiento adquirido no solo por sus cualidades, sino a base de estudiar el juego y comprender cada uno de los elementos que lo componen. Poco a poco fue aprendiendo a superar las dificultades una a una, sin perder nunca el ánimo ni su amor por el fútbol en sí. Siempre con felicidad. Esa misma felicidad con la que nos recibió, esa que le ha podido caracterizar a lo largo de su carrera, y más ahora que la está ultimando, y de la que ya puede presumir con gran satisfacción. Señoras y señores, damas y caballeros, este es Mikel Alonso, un tipo que habla sin pelos en la lengua y con una humildad al alcance de muy pocos. Y con un eskerrik asko (gracias) nos agradeció esta interesante y didáctica charla con Revista Rondo. Cierto es que las gracias debemos darlas nosotros, y cómo no, esperamos que tanto él como ustedes sigan leyendo el fútbol entre líneas.
 
 
 
 

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