"SÉ QUE ESTAS COSAS TE GUSTAN, CREÍ QUE LAS QUERRÍAS", LE DIJO 'BIG' CHRIS A HARRY EL 'HACHA' CUANDO, SIN SABERLO, RECUPERÓ SUS VIEJAS ESCOPETAS. ASÍ ERA ÉL, ACTUABA POR PLACER Y POR EL CAMINO IBA ENCONTRANDO AGRADABLES SORPRESAS. SU VERDADERO NOMBRE ES VINCENT PETER JONES, VINNIE PARA SUS COMPADRES, Y ES EL SEGUNDO JUGADOR MÁS EXPULSADO EN LA HISTORIA DEL FÚTBOL INGLÉS. ADEMÁS, VINNIE CONSIGUIÓ ELEVAR SU TALENTO A OTRO NIVEL, EL DEL SÉPTIMO ARTE.
 
 
José Gordillo
 

 
 
 
 
FEAR PLAY
 
 
 
 
 
 
 
 
La vida de Vinnie siempre fue digna de película. Hijo de un guardabosques (Peter) y una asistenta geriátrica (Glenda), se crió en Watford, donde permaneció hasta los trece años. Debido a la separación de sus padres ("tómense la vida como una gran broma", les dijeron) Vinnie se mudó a Londres con su padre y su hermana. Una vez cumplidos los dieciséis, prefirió buscarse las habichuelas por su cuenta. Comenzó adquiriendo resistencia y destreza en el noble oficio de la albañilería para después poner en práctica estas cualidades donde más disfrutaba, en el césped. Vinnie jugaba para el modesto Wealdstone FC, un club de Ruislip, al oeste de Londres, y ya por entonces transmitía su filosofía de vida cada vez que se quitaba el candado. Sus compañeros decían de él que era "increíblemente leal. Pídele que salte del tejado y lo hará". El joven Vincent había decidido que solo él sería el dueño de su destino. Pensó que Londres le proporcionaba demasiados lujos para curtirse físicamente y mejorar su toque de balón, así que hizo las maletas y se marchó a Suecia, fichando por el IFK Holmsund de tercera división. Su precisión técnica no pasó desapercibida en su patria natal, que reclamó el regreso de su futuro rey.
 
 
 
En el verano de 1986, el recién ascendido Wimbledon FC pagó 10.000 libras por su traspaso. Junto a él llegaría el delantero nigeriano John Fashanu. En 1982 el Wimbledon aún jugaba en la Fourth Division (Cuarta División). Solo cuatro años más tarde se había plantado por primera vez en su historia en la Football League First Division, la máxima categoría del fútbol inglés. El capitán y portero Dave Beasant, el lateral zurdo Nigel Winterburn, el medio norirlandés Lawrie Sánchez y el jovencísimo Dennis Wise eran las figuras de aquel conjunto dirigido por Dave Bassett. "Nunca dan un balón por perdido ni una pierna por inalcanzable", aseguraba el periodista Enric González. Así de encomiable era el fútbol que desplegaban, y encima hacían que pareciera fácil. Gran parte de ese mérito era de un Bassett que había llevado a los suyos desde lo más bajo hasta la élite. Cada vez que podía defendía tanto a su afición ("en este equipo, los únicos 'hooligans' son los jugadores") como a sus jugadores ("el Wimbledon es el reformatorio del fútbol"), atacados continuamente por practicar un juego valiente y arriesgado. El compromiso de Dave con la entidad era absoluto. 
 
La gente del Wimbledon era tan exigente como guasona. El día en que Vinnie debutó como profesional, el viejo utillero del equipo entró al vestuario en el descanso y le dijo: "Tengo ochenta y cinco años. Si me dieran la camiseta con el 4, lo haría mejor". El 4, cómo no, era su dorsal. Y es que aquellos chicos sabían cómo motivarse. Con los nuevos, por ejemplo, tenían la sana costumbre de pincharles las ruedas del coche o quemarles la ropa como una inocente broma de bienvenida. El método era efectivo. El Wimblendon comenzó a ganar partidos y a afianzarse en la zona noble de la liga. La primera victoria importante llegaría contra el Manchester United FC, gracias al prodigioso gol de cabeza anotado por Jones a la salida de un córner. Los goles del Wimbledon eran de una elegancia casi aristocrática, como la suave melodía que emana de la brisa marina, a ritmo de vals: un rebote en la dirección correcta, una caída en zona peligrosa, un disparo seco de balón que roza en un rival, forma una parábola perfecta y gol. Sin embargo, claro, una cátedra futbolística de tal enjundia provocaba la envidia ajena. Sir Bobby Robson, entonces entrenador del Newcastle United FC, no podía disimularlo: "Ha sido el típico gol del Wimbledon: triste, miserable, pero muy eficaz". Para sorpresa y decepción de muchos, el Wimbledon acabaría realizando una grandísima temporada, finalizando en sexta posición. 
 
   
 
 
   
 
 
El gran rendimiento del equipo de Merton no era casualidad. Habían perdido a Winterburn (fichado por el Arsenal FC), pero incorporaron al defensa Eric Young (Brighton & Hove Albion) y a los atacantes Terry Gibson (Manchester United) y Laurie Cunningham (Rayo Vallecano). Además, Dave Bassett se iba al Watford FC y era sustituido por Bobby Gould. Igualmente, mantuvieron la inercia ganadora en la 1987/88. Para disfrute de todos, seguían empleando un fútbol eficaz, infalible y exquisito, basado en la compleja estrategia del kick and rush (patadón y a correr). También seguían produciendo el mismo resquemor en el resto de la liga. Ron Yeats, ojeador del Liverpool FC, fue otro de los que criticó duramente el fascinante estilo de los dons ("la pelota debe de estar pidiendo clemencia"). Más indignantes serían los comentarios de un mito de los banquillos del Reino Unido como Tommy Docherty, quien se atrevió a decir que el Wimbledon tenía "tanto encanto como una botella de cerveza rota" y que no veía sus partidos porque "el fútbol no se hizo para que lo dirijan dos jueces de línea y un controlador aéreo". Si ni siquiera los veía, ¿cómo se atrevía a pronunciar aquella herejía futbolística? Por cierto, el Wimbledon firmaría un meritorio séptimo puesto.
 
En cuanto a lo personal, Vinnie iba engrandeciendo su currículum. Primero consiguió retirar del fútbol (
literalmente) a Gary Stevens, entonces jugador del Tottenham Hotspurs FC. Pero su fama comenzaría a brillar gracias a un riguroso marcaje a la estrella del Newcastle, Paul Gascoigne. Nuestro amigo era un genio en técnicas defensivas y de intimidación. "Sentía su aliento siempre detrás de mí", relataría más tarde 'Gazza'. Según él, durante una jugada se le acercó y le dijo: "Me llamo Vinnie Jones, soy gitano, gano mucho dinero. Te voy a arrancar la oreja con los dientes y luego la voy a escupir en la hierba. ¡Estás solo, gordo, solo conmigo!". En esta ocasión, Vinnie empleó uno sus métodos más innovadores; retorcerle los testículos a Paul de forma que el riego sanguíneo no le llegara al cerebro con facilidad, reduciendo considerablemente su visión de pase. "Pensé que sería bueno para su cuerpo y su mente", explicó al analizar posteriormente su maniobra. Una lógica aplastante. En la rumorología consta que Gascoigne envió una rosa al vestuario del Wimbledon con Vinnie como destinatario, y que éste le mandó una escobilla del váter como agradecimiento. Es decir, un regalo mucho más útil. Hablando de rumores, se dice que antes de un Liverpool-Wimbledon, Vinnie escupió en la mítica placa de This is Anfield. Debió de haber visto alguna mancha. Ya ven, además de práctico, limpio. ¡Qué tío!
 
El sábado 14 de mayo de 1988 quedaría marcado para siempre en el corazón de Vinnie y los suyos. Después de eliminar a West Bromwich AlbionMansfield TownNewcastle UnitedWatford y Luton Town, el Wimbledon se enfrentaría al todopoderoso Liverpool de Kenny Dalglish en la final de la FA Cup. El escenario era sobrecogedor, nada más y nada menos que el Estadio de Wembley. El capitán, Dave Beasant, reconocía que solo había estado en allí en su despedida de soltero para ver carreras de perros. Y es que solo Laurie Cunningham, ex del Real Madrid, había ganado algo en su carrera. Aunque el Liverpool llegaba como líder de la liga y claro favorito, casi llegando al descanso saltaría la sorpresa. Lawrie Sánchez remataba a gol una falta botada por Wise. Además, Beasant paró un penalti a John Aldridge en la segunda mitad. El pitido final de Brian Hill daba el título al Wimbledon, el único en el palmarés del club y del bueno de Vinnie. "La banda de locos gana al club de la cultura", gritaba el comentarista de la BBCJohn Motson. Sería así como se les bautizaría, 'The Crazy Gang' ('La Banda de Locos'). El delantero titular, Alan Cork, desveló el jugoso secreto del éxito de los dons: "La noche antes de la final, todos estábamos en el pub, borrachos. Por eso ganamos".
 
  
 
 
  
 
 
Los celos de toda Inglaterra no se hicieron esperar. Terry Venables, entrenador del Tottenham, se subió al carro y señaló que el Wimbledon estaba "matando los sueños que han convertido al fútbol en el mayor deporte del mundo". Seguramente lo diría por cómo sus futbolistas habían puesto el listón competitivo a una altura difícil de alcanzar. Tommy Docherty, de quien antes hemos hablado, fue más allá. Si anteriormente había dicho que "no solo no ficharía a Vinnnie Jones, sino que no le dejaría ni pasar al campo", esta vez declararía que "el himno del Liverpool es 'Nunca caminarás solo', el del Wimbledon es 'Nunca volverás a caminar'", una reacción difamatoria y de mal gusto, producida por un claro resentimiento hacia el Wimbledon. Aunque, claro, era normal que no volviera a caminar midiéndose a un conjunto con ese nivel de intensidad. En el curso siguiente, los de Bobby Gould ya no podrían contar con hombres importantes como los defensores Gayle y Thorn, el atacante Laurie Cunningham y el portero y capitán, Dave Beasant, traspasado al Newcastle. El equipo bajaría su rendimiento y acabaría como duodécimo en la tabla.
 
Vinnie decidió que ya era hora de cambiar de aires. En el verano de 1989 fichó por el Leeds United FC, que entonces militaba en la Division Two. El técnico Howard Wilkinson buscaba un líder que añadiera fuerza y consistencia a su centro del campo, y no había nadie mejor para asumir ese papel que Mr. Jones. En su primer entrenamiento quiso dejar muy claro qué tipo de profesional se iban a encontrar sus compañeros. No dudó en ayudarles a fortalecerse física y mentalmente, y su primera medida fue obsequiar al delantero Bobby Davison con un puñetazo en los morros marca de la casa. Quizás algo rudimentario pero, como siempre, eficiente. Los blancos realizarían un año fantástico, ascendiendo como líderes de la liga. Gran parte del triunfo se debía también a la reconversión futbolística de Vinnie, que demostró que era totalmente capaz de moderarse. Su orgullo y sus ansias competitivas no le permitieron perderse apenas ningún partido, ya que solo recibió tres tarjetas amarillas en toda la campaña (para los que calificaban su juego de duro o sucio). Además, marcó cinco tantos. Estaba claro que mejoraba como el buen vino, aunque sin perder su esencia, su propio gusto.
 
  
 
 
  
 
 
En su regreso a la élite, Vinnie recibió la llamada de un viejo conocido. Dave Bassett, el entrenador que lo llevó al Wimbledon, quiso ficharlo para el Sheffield United FC, y para allá que se fue Jones. Con los blades seguiría haciendo de las suyas. Estar entre los mejores le hizo volver a su senda favorita, y la liga entera lo notó. Solo habían pasado cinco segundos desde el saque inicial de un Manchester City-Sheffield United cuando el centrocampista chocó de manera totalmente fortuita con un rival. Un árbitro poco inglés interpretaría la jugada de forma muy rigurosa y lo sancionaría con tarjeta amarilla. Aquel récord sería su único título con los de Yorkshire. Un año después, regresó a Londres, esta vez para jugar en el Chelsea FC, donde se reencontraría con Dave Beasant y su gran amigo Dennis Wise. En una eliminatoria de FA Cup contra el Sheffield United, Vinnie volvería a superarse. Su apasionada forma de jugar le llevó a arrollar a su ex compañero Dane Whitehouse, siendo sancionado por el colegiado a los tres segundos de partido. Toda una hazaña solo al alcance del más talentoso.
 
A finales del verano de 1992 se produjo el retorno del rey a Wimbledon, donde nunca nadie había dejado de quererle. Ese mismo año protagonizó y comercializó Soccer’s Hard Men, un vídeo recopilatorio repleto de acciones de casta y coraje. En él, explica detalladamente métodos tan útiles como acobardar a un delantero, realizar un masaje ocular o mejorar la técnica del puntapié para aumentar las posibilidades de provocar lesión. A pesar del éxito de ventas, la Asociación de Fútbol (FA) le multó con 20.000 libras y decenas de sanciones. El presidente del club, Sam Hammam, dijo que Vinnie tenía "el cerebro de un mosquito", probablemente de manera irónica debido a su indignación con los organismos futbolísticos. Su ex técnico, Dave Bassett, habló aún más claro: "Si Vinnie Jones no existiera, The Sun lo habría inventado". Lo cierto es que cuando fue nuevamente convocado en la sede de la Asociación de Fútbol, Jones no se presentó, alegando una confusión de fechas. La FA aumentó su sanción, pero Vinnie, que siempre ha tenido un gran sentido del humor, no se lo tomó nada mal, al contrario: "La Federación me ha dado una palmadita en la espalda porque he acabado con la violencia en las gradas. Yo la he llevado al campo".
 
 
  
 

Soccer's Hard Men es una de las grandes biblias del fútbol, un manual visual de lo más didáctico donde podrás aprender todo lo que hay que saber sobre táctica defensiva. / Youtube.com
  
  
  
  
 
 
El Wimbledon seguía siendo un equipo de mitad de tabla, lo cual tenía un gran mérito, y más en la época en que se creó la Premier League y los grandes equipos empezaron a incorporar estrellas de toda Europa. "Para nosotros, competir en la Premier es como ir a una guerra nuclear con arcos y flechas", explicaba el entrenador, Joe Kinnear. El juego de los dons no había cambiado. El ex futbolista Gary Lineker osó a afirmar en la BBC que al Wimbledon era "mejor verle en el teletexto que en el campo". Cuentan que Jones y Lineker se encontraron en un hotel de Dublín y que allí el de Leicester ya no parecía mostrar tantas agallas. Vinnie, tan detallista como siempre, le arrojó a la cara una tostadora, con su tostada incluida. Poco más tarde, lanzó una cuestión al aire: "¿Querrías tener a Gary Lineker a tu lado en las trincheras o preferirías tener a Vinnie Jones? Porque sabes que Vinnie Jones saldría de la trinchera y correría hacia el enemigo, mientras que Lineker se sentaría y diría: "Usted primero"". Vinnie necesitaba emociones fuertes y quiso proyectar su leyenda a nivel mundial. Su abuela era galesa, y él, cómo no, sentía al País de Gales en lo más profundo de su corazón. Decidió convertirse en el capitán de los dragones rojos, donde continuó exhibiendo todo su talento ante el resto del planeta. Un mito como Jimmy Greaves no podía creerse aquello: "Justo cuando piensas que no te queda nada por ver, Vinnie Jones se convierte en internacional".
  

Vinnie jugaría año y pico en el Queens Park Rangers antes de colgar las botas con un palmarés colosal: una FA Cup, 12 tarjetas rojas (segundo en la historia de la liga inglesa, solo por detrás de un genio de la sutileza como Roy Keane) y 40 sanciones por conducta antideportiva. Su legado era tan grande que saltó a la gran pantalla. Guy Ritchie contrató sus servicios para Lock and Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, por las cuales recibió dos Premios Empire60 segundosOperación SwordfishEurotripX-Men: la decisión final o Plan de escape han sido algunos de los clásicos en los que ha participado. "Cada vez que estreno una película, los críticos me dicen que será la última… pero ya llevo treinta", recuerda. En televisión, ha aparecido en las series ChuckThe CapeElementary o Arrow y en programas de prestigio como The Sunday Night ProjectTop GearWWF Capital Carnage o Los trabajos más duros, donde recorría Rusia probando su valor junto a los tipos más bizarros del país. Además de haber sido un gran pelotero y poseer un don natural para la interpretación, Vinnie se desenvuelve de maravilla con la escritura. Publicó su autobiografía y siempre ha sido un apasionado de la lírica: "Me gusta la poesía. No tengo ningún libro, pero me gusta". Por si fuera poco, también domina el arte del canto. En 1993 sacaría su single Wooly Bully y nueve años después su álbum, Respect.
 
En definitiva, Vinnie Jones es talento puro. Su habilidad con las cartas también es brutal, y no solo con las amarillas y las rojas. En el póker es una toda una celebridad ("he estado jugando a las cartas durante casi el tiempo que puedo recordar"). Aun con todo, entre todas sus cualidades lo que más destaca es un corazón del tamaño de su puños. Desgraciadamente, el Wimbledon acabaría desapareciendo y siendo refundado como Milton Keynes Dons, aunque los aficionados preferirían apoyar al AFC Wimbledon. En 2010, Vinnie les regalaría a estos su medalla de campeón de FA Cup, un gesto que solo puede tener un auténtico héroe del pueblo como él. Dicen que amenazaba de muerte a los rivales en los vestuarios, que escupió a Kenny Dalglish en la cara, que le mordió la nariz a un periodista en un pub, que amenazó e insultó a la tripulación de un avión, que comenzó múltiples peleas en diversos bares o que asaltó y agredió a su vecino. Sin embargo, con el paso de los años nos damos cuenta de que Vinnie era un incomprendido, único en su especie. Es cierto que ofensivamente no era tan capaz de desequilibrar un partido. Pero lo que sí que podía Vinnie era hacer todo lo que estuviese en su mano para que la estrella rival pasara las dos peores horas de su carrera. Vinnie es así, no puede reprimir su deseo de mostrar su entrañable visión del fútbol y la vida, algo que seguirá haciendo se lo permitan o no.
 
 
  
 
 
 
 
 
Reflexiones y consejos
 
 
• "Me llamo Vinnie Jones, soy gitano, gano mucho dinero. Te voy a arrancar la oreja con los dientes y luego la voy a escupir en la hierba. ¡Estás solo, gordo, solo conmigo!". Esta fue su carta de presentación para Paul Gaiscogne y para toda la Division One.
 
• "Es increíble que Paul pueda seguir usándolos, ¿verdad?". Así de sorprendido y aliviado estaba Vinnie tras su percance accidental con Gaiscogne.
 
• "Cuando algún contrario se me acerca demasiado, le agarro por los testículos y le digo con voz suave: "¿Te importaría retirarte un poco?"". Petición formal para rivales pegadizos.
 
• "Quiero enfadar a todo aquel contra el que juego". Vinnie siempre ha defendido una rivalidad sana.
 
• "Ganar no es lo importante siempre y cuando ganes". Sabio consejo de estrategia.
 
• "Cuando derribo a un rival le ayudo a levantarse. Le pongo las manos en las axilas y le estiro con fuerza de los pelos". Curso táctico de marcaje, nivel general. Aplicable a cualquier rival.
 
• "Si leo que la mujer de un rival se ha ido con otro, se lo recuerdo oportunamente durante el partido". El factor psicológico es vital a la hora de jugar al fútbol.
 
• "¿Yo un provocador? No, soy sólo Vinnie Jones. Juego al fútbol y me gustaría marcar diez goles esta temporada, pero no creo que la Federación me deje jugarla entera". Quejándose públicamente de la FA después de que esta le persiguiera, multara y sancionara continuamente por publicar el didáctico y enriquecedor documental Soccer’s Hard Men.
 
• "
La Federación me ha dado una palmadita en la espalda porque he acabado con la violencia en las gradas. Yo la he llevado al campo". Sacando pecho de que, a pesar de las múltiples amonestaciones, injurias y calumnias, el mérito es suyo.
 
  
 
 
 
  
 

Además de jugar al fútbol a nivel estelar, actuar casi mejor que Laurence Olivier, escribir  a la altura de los grandes, cantar como los ángeles o jugar a las cartas en modo experto, Vinnie también sabe salvar vidas y enseñarte cómo debe hacerse. / Youtube.com
 
  
 
 
• "No puedo correr, no sé pasar, no puedo frenar a nadie y no sé disparar… pero todavía estoy aquí". Demostración de que el valor y la constancia son capaces de vencer cualquier barrera.
 
• "Si vuelves a hacer eso, te arranco la oreja y escupo en el agujero". Vinnie no toleraba las entradas con maldad, aunque fueran de todo un mito como Kenny Dalglish. Reservaba sus especialidades solo para sus venganzas más sabrosas.
 
• "Si vas a por mí, mejor que acabes conmigo o seré yo el que vuelva a por ti. En cinco minutos o la próxima temporada". El que avisa no es traidor, aunque no avise.
 
• "Es una cucaracha ladrona. Tengo dos cerdos grandes y no gruñen tanto. Si tienes que marcar a Gullit y todo lo demás falla, puedes esperar al primer córner y atarle las trenzas al poste de la portería". Curso táctico de marcaje, nivel específico. Aplicable a mediocentros gruñones y extravagantes, como su grandísimo amigo Ruud Gullit.
 
• "Debo ser la persona más agradable que conozco". Así se veía a sí mismo el bueno de Vinnie desde la humildad. No es para menos, su trato con el resto de la sociedad siempre fue exquisito.
 
• "Solo pienso que jugué como tenía que jugar y esas fueron las consecuencias". Reflexión personal tras retirarse de los terrenos de juego.
 
• "No tengas cuidado con el perro, pero sí con el dueño". Recomendaciones de un tipo precavido.
 
• "Llámame Susan si eso te hace feliz". Invitación a la amistad.
 
• "
No deben subestimar lo predecible que es la estupidez". La consigna más filosófica que jamás escucharemos.
 
 
  
 
 
 
 
 
 
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