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CUENTA LA LEYENDA QUE HUBO UNA VEZ UN LEGIONARIO QUE ANTES DEL COMBATE ARENGABA AL RESTO DE LAS TROPAS CON UN DISCURSO QUE INUNDABA DE VALOR SUS CORAZONES: "NO SE SABE QUIÉN ATACÓ PRIMERO, SI NOSOTROS O ELLOS, PERO SÍ SABEMOS QUE NOSOTROS ARRASAMOS EL CIELO". UNA DE SUS GESTAS MÁS ÉPICAS FUE, SIN DUDA, LA QUE TUVO LUGAR EN ALEMANIA EN EL AÑO 2006 DE NUESTRA ERA. EN AQUEL ENTONCES, EL MUNDO ENTERO CONOCIDO PUDO CONTEMPLAR UNA DE LAS ACTUACIONES MÁS SUBLIMES VISTAS SOBRE UN CAMPO DE BATALLA. HABLAMOS DE UN GUERRERO QUE LIDERÓ LA RETAGUARDIA DEL INTER DE MILÁN Y ESQUIVÓ GOLPES Y DARDOS ENVENENADOS DURANTE MÁS DE UNA DÉCADA: DON MARCO MATERAZZI.
 
 
José GORDILLO  
 

   
 
 
 
Marco Materazzi nació en Lecce en 1973, hijo de Giuseppe Materazzi, ex futbolista, combatiente e instructor en escuadras de Bari, SS Lazio, CagliariSporting de Lisboa, Tinajin Teda FC, Olympiakos Volou FC o FC Brasov entre otras. A pesar de su depurada técnica, Marco no debutó en el fútbol profesional hasta 1995, cuando fichó por el AC Perugia de la Serie B. No lo pasó bien en sus inicios. Se dice que únicamente se le vio reír cuando el club le regaló unas botas con tacos de metal, ya que su mayor pesadilla eran las lesiones y el contacto de dichas botas aumentaba la seguridad de sus delicados tobillos. Durante aquella difícil etapa fue cedido en dos ocasiones, primero al Carpi de la Serie C y después al Everton FC de la Premier League, donde los árbitros la tomaron con él expulsándole varias veces. Además, allí no pudo llevar su dorsal preferido, el número 23, que siempre ha lucido en honor a uno de sus referentes, uno de los mayores héroes de la década de los 80 y 90 del siglo XX llamado Michael Jordan. Estaba claro que Inglaterra no estaba hecha para albergar la clase del luchador italiano. 
 
En la temporada 2000/2001, Materazzi por fin pudo demostrar su excelsa calidad, anotando 12 goles con el Perugia, récord absoluto para un defensa. Esas cifras anotadoras y su capacidad de liderazgo llamaron la atención de los altos mandos del norte a cargo del Inter de Milán, que en verano de 2001 adquirirían sus servicios por casi 18 millones de dólares. Con los nerazzurri protagonizaría momentos inolvidables. Atesoraba tanta finura que era capaz de hacer goles de chilena (Inter 2-0 Messina, Serie A 2006/2007) o incluso de vaselina desde más de 40 metros y en el descuento, fuera cual fuera la portería (Empoli 1-0 Inter Serie A 2005/2006). Todo sea por brindarle al pueblo el espectáculo que demandaba. En Lombardía conseguiría cinco scudettos, cuatro Copas de Italia, cuatro Supercopas, una Liga de Campeones y una Copa Mundial de Clubes.  
 
En Milán coincidió con heroicas leyendas como 'El Tractor' Zanetti, 'Pantera' Seedorf, 'O Fenómeno' Ronaldo, 'El Toro' Vieri, 'El Chino' Recoba, 'Il Duce' Cannavaro, 'Batigol', 'Valdanito' Crespo, 'Pitbull' Davids, 'La Brujita' Verón, 'La Boa' Vieira, 'Ibracadabra' o 'El León Indomable' (Samuel Eto'o). El atacante camerunés no tenía claro si entrar en la operación que llevaría a Ibrahimovic a las tropas del FC Barcelona, pero Materazzi se encargó de convencerlo mandándole un mensaje contundente: "Por favor, ven con nosotros, eres el mejor delantero del mundo y contigo ganaremos la Champions". Y él siempre cumple sus promesas. Aquella misma temporada el Inter se haría con 'la Orejona' tras derrotar al FC Bayern de Múnich en la final. Aquella mítica escuadra interista estaba comandada por José Mourinho. El portugués, otro gurú de la elegancia y el protocolo, cuajó con Marco una amistad maravillosa. Cuando el técnico luso se marchó al Real Madrid se fundió con su capitán en un emotivo abrazo bañado de lágrimas.
 
  
  
  
 
 
   
 

Materazzi fue internacional con la selección de los mejores luchadores de Italia hasta en 41 encuentros, en los que marcó solo 2 goles. Pero qué goles. Sus dos dianas internacionales fueron de vital importancia (ambas en la batalla de Alemania 2006): ante la República Checa en la fase de grupos y ante Francia para empatar en la final de Berlín, tras un córner botado por otro superclase como él, Andrea Pirlo. Además, en la posterior tanda de penaltis marcaría el segundo penal para los azzurri. Pero antes de alcanzar aquel feliz desenlace, tuvo un pequeño encontronazo con un coloso como Zinédine Zidane. En el minuto 110, un cruce de palabras entre nuestro simpático Marco y el titán marsellés acabó con el francés propinando un cabezazo digno de Urzáiz en el pecho del italiano, lo que le valió para ser expulsado en el último duelo de su carrera. 

 
Las teorías acerca del desgraciado incidente fueron diversas. Según los diarios británicos The Sun, Daily Mail y Daily Star, Marco llamó a 'Zizou' "hijo de una puta terrorista", algo dudosamente atribuible a alguien de la categoría del de Lecce. Materazzi se indignó tanto con tales calumnias y difamaciones que iniciaría procedimientos legales contra estos tres noticieros. Finalmente, el defensa ganó los juicios y dos años después estas tres instituciones tuvieron que pedir disculpas públicamente, reconociendo que nuestro héroe no era el monstruo que ellos habían sugerido. Pero Marco siempre se las ingenia para adelantarse a todas las situaciones. Antes de aquel litigio, el interista se mostró más que predispuesto a esclarecer los hechos. Y es que él mismo ha reconocido que existen dos Marco, dos versiones, aunque ambas más encaminadas a Mr. Hyde que al Dr. Jekyll.  
 
No hubo que esperar mucho para saber lo que verdaderamente pasó. Zidane dijo al principio que Materazzi había insultado a su madre, que casualmente estaba enferma entonces. Pero Marco le contó al diario francés L'Equipe la verdad y nada más que la verdad: "Hablé de la hermana de Zidane pero no de su madre, como he podido leer en algunos periódicos. Mi madre falleció mientras era un adolescente (tenía quince años), nunca me hubiera permitido insultar a la suya". El asunto no era para bromas. Meses después de la final, Materazzi explicó que momentos antes de la agresión él había agarrado de la camiseta a Zidane y este le habló de manera arrogante. "¿La quieres? Si quieres te la doy después del partido", a lo que el indefenso Marco, ante tal agresiva ofensa, respondió: "Prefiero a la pura de tu hermana". El pobre guerrero transalpino ni si quiera sabía que Zinedine tenía una hermana. Aun así se produjo la injusticia. Tras conocerse todos los hechos, Materazzi fue sancionado por la FIFA con dos partidos y 5.000 francos suizos de multa, mientras que a Zidane le cayeron tres partidos y 7.500 francos.
 
  
 
 
A pesar de su sensibilidad, decir que Don Marco es un tipo duro no es descabellado, pues ha demostrado que nada ni nadie pueden con él. / Youtube.com
 
 
 

Marco Materazzi dejó el Inter y el fútbol en 2011. No obstante, no conforme con ser un auténtico ídolo de talla mundial querido por propios y ajenos y haber ganado prácticamente todo, volvió a las andadas en 2014. Marco emprendió un viaje hasta la India, concretamente a Chennai, para reencontrarse consigo mismo. Se enroló en las filas del Chennaiyin FC de su amigo Alessandro Nesta y de otros valientes como Mikäel Silvestre o Bernard Mendy. Allí volvió al campo de batalla a la vez que lideraba al escuadrón como estratega de banco, siguiendo el camino de su padre. En su segundo año, en 2015, Marco colgó definitivamente las botas. Sin embargo, continuó como técnico del equipo, dirigiendo a gente como Blasi, Potenza o Elano. Además, logró ganar la Superliga India al vencer en la final por 2-3 al FC Goa de su ex compañero Lúcio y guiados por el mítico Zico.

 
Futbolísticamente, Marco era un defensa central feroz, infatigable, de gran voluntad y con olfato anotador, ya que a lo largo de su carrera ha materializado 50 goles en total, 2 con Italia y 48 con los clubes en los que ha militado. Esto se debe también a su don nato para convertir penaltis y faltas directas. Sus compañeros, rivales y sobre todo sus tifosi le apodan 'The Matrix'. No piensen que dicho sobrenombre es una sutil metáfora de la pastilla roja y la pastilla azul y los colores del AC Milan y el Inter de Milán. Tampoco se debe al dudable parecido entre Marco y Keanu Reeves (quien sabe si algo más razonable que el parecido del general que lo llevó al Inter, Héctor Cúper, y Laurence Fishburne). La realidad es que el mote se le había pegado como una lapa porque sus movimientos eran tan precisos y contundentes que parecían proceder de un universo paralelo, de una dimensión totalmente distinta, más sofisticada que la nuestra. Seguro que es por ello por lo que The Times lo situó en el puesto 45 del ranking de los 50 futbolistas más dur... difíciles de la historia (Football’s 50 Greatest Hard Men)... Si acaso el más difícil de tumbar. Todo un héroe al que nunca le importó lo que opinara la muchedumbre.
 
 
 
 
Recopilatorio de las tácticas más ingeniosas de Don Marco. / Youtube.com
 
 
 
 

Obra literaria

 
Materazzi no es solo un hombre de armas. Él siempre mostró aptitudes y dotes para convertirse en todo un literato (los expertos sitúan su estilo retórico a caballo entre Tito Livio y Catón el Viejo). En 2006, atormentado por las acusaciones relativas a su altercado con el coloso Zidane, publicó un libro al que tituló Che cosa ho detto veramente a Zidane (Qué he dicho en verdad a Zidane), que en su momento fue un auténtico éxito y cuyos beneficios fueron a parar a UNICEF (además de galán, solidario). Esta maravilla de la literatura italiana recopila 249 hipotéticas frases que especulaban sobre la famosa epopeya. Mucha gente se preguntaba si el transalpino le preguntó "¿te gusta mi tanga de leopardo?", o si le reveló algunos oscuros secretos: "Detesto el foie gras", "Ribéry es más inteligente que tú". Hay rumores de que el italiano simplemente le intentaba prevenir contra la derrota y la incipiente calvicie que ya amenazaba los arrabales de la coronilla del gigante argelino ("¿qué haces? Aún no habéis perdido y tú ya te has arrancado los pelos"). Otros optaban por la vía filosófica ("desde que ha muerto Foucault la filosofía francesa da asco") o incluso cinéfila ("desde que ha muerto Truffaut también da asco el cine francés"). Como ya hemos visto, poco después se supo la temida verdad.
 
Su capacidad retórica volvió a quedar patente en 2008 con la publicación de una de sus obras más reconocidas y consagradas, Una Vita da Guerreiro. En este libro, que podría considerarse un manual de superación y de cómo vencer en el combate para así alcanzar tus sueños, Marco nos relata algunas de sus mejores anécdotas, a sabiendas de que el mundo ansiaba saber más sobre su figura y sus múltiples hazañas. Una de las historias más representativas cuenta su reacción cuando, paseando por Milán, un niño bastante insesato osó insultarle desde una ventana. "¡Materazzi, pedazo de mierda!", le gritó. "Para desgracia suya, una persona entraba en el portal, así que me colé y subí a la casa. Al principio, no quería abrirme la puerta. Cuando lo hizo, la madre mató al niño con la mirada y este mandó después una carta a La Gazzetta dello Sport en la que reconocía que se había equivocado. Mi reacción no fue del tipo ahora voy a tirarlo por el balcón, sino ahora dímelo a la cara", recuerda el central, mostrando así su comprensión y benevolencia. Simplemente Don Marco Materazzi.
 
  
   
  
 
 
   
 

Citas célebres

 
• "A Riquelme sólo le dije... que era el jugador que mejor gambeteaba del mundo". Eso le dijo a su amigo Román en la batalla de cuartos de Champions con el Villarreal. Riquelme no se tomó demasiado bien que a Marco se le escapara el codo al rostro de su compañero Juan Pablo Sorín.
 
• "Prefiero a la pura de tu hermana". Ya saben, ensalzando a la hermana de 'Zizou' en la final de Alemania 2006. 'Pura' cortesía.
 
• "Gracias por aquel mundial". La mismísima 'Boa' Vieira se atrevió a calificarlo como "tonto" y esta fue la respuesta del italiano al que meses después sería su compañero y gran amigo.
 
• "Ambrosini, en mi culo todavía hay sitio". En la celebración de la Liga de Campeones conseguida por el AC Milan en 2007, Massimo Ambrosini portaba un cartel que decía "lo scudetto mettilo nel culo" (algo así como "el scudetto ponéroslo en el culo"). Dos años más tarde, en la celeración del título liguero ganado por el Inter, el cuarto consecutivo, Marco levantaba otro cartel junto a Stankovic y Chivu respondiendo a Ambrosini. Chiquilladas de compadres.
 
• "No soy un diablo. Admito que cometo errores, pero júzguenme como un hombre. Me cansaría mencionarles las muchas veces que a mis hijos le han dicho en la escuela que soy un monstruo". Aún le llueven las críticas por lo de Alemania 2006. Y es que, a pesar de su fachada de tipo duro y su simpatía y sentido del humor, Marco también tiene su corazoncito.
 
• "Fue una broma de derbi, nada más. No hubo ningún intento polémico, ninguna voluntad de ofender, ninguna implicación política, y seguro que él se rió". Declaraciones de Marco tras lucir una divertida careta de Silvio Berlusconi tras la victoria en el derbi de Milán (Inter de Milán 2-0 AC Milan). Está claro que fue una broma simpática, no obstante, Materazzi es miembro de la Orden al Mérito de la República Italiana. El juez deportivo Giampaolo Tosel no tenía tanto sentido del humor y posteriormente sancionó a Marco con una irreverente tarjeta amarilla.
 
  
 
 

  
  
 
 
 
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