La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
La imagen no esta disponible
Slider
 
  

       
THE OTHER SPORT ES UNA ODA A LOS DEPORTISTAS LUCHADORES, AQUELLOS QUE CONTRA TODO PRONÓSTICO TERMINARON SIENDO HÉROES DE LOS EVENTOS MÁS IMPORTANTES. EQUIPOS, SELECCIONES, DEPORTISTAS, ENTRENADORES E INCLUSO ALGUNOS AFICIONADOS SE HAN CONVERTIDO EN LOS GRANDES PROTAGONISTAS CUANDO MENOS LO PENSÁBAMOS. HOY OS CONTAMOS EL PAPEL DE LA SELECCIÓN DE COREA DEL NORTE EN LA COPA MUNDIAL DE INGLATERRA 1966, UN EQUIPO CON EL QUE NADIE CONTABA Y QUE ACABARÍA HACIENDO HISTORIA...
 
 
Julián VÉLEZ
 

   
 
 
 
La imagen del delantero de la selección de Corea del Norte, Jong Tae-se, llorando mientras escuchaba su himno en la Copa Mundial de Sudáfrica 2010 se ha quedado en la memoria de los amantes de este deporte. Para un futbolistas apenas existe nada que pueda igualar la sensación de llevar a tu selección a jugar una Copa del Mundo. Ahora viene a mi mente el único precedente en el fútbol norcoreano, aquella mítica selección que llegó hasta los cuartos de final de la Copa Mundial de Inglaterra 1966. Aquel equipo nos demostró una vez más que en el fútbol todo puede pasar. Da igual la nacionalidad, el color, la edad o lo que sea. Al final, por más tópico que parezca, son once contra once y una pelota con el objetivo de marcar. Corea del Norte es una de esas selecciones modestas que se han ganado el cariño del público, como aquella selección de Colombia en Italia 1990Senegal en Corea y Japón 2002, Ghana en Sudáfrica 2010 o Costa Rica en la Copa Mundial de Brasil de 2014
 
En 1966, Inglaterra fue el anfitrión de una Copa Mundial que posteriormente ganaría. Pero para nosotros los protagonistas serían otros. Vestían de rojo y y jugaban para un país asiático y comunista que en plena Guerra Fría entraba por primera vez en un Mundial de fútbol. El combinado nacional de Corea del Norte había luchado por superar la fase de clasificación en un grupo más variopinto de lo habitual por motivos políticos, con dos selecciones asiáticas (Corea del Sur y Corea del Norte), una oceánica (Australia) y otra africana (Sudáfrica). Sin embargo, Corea del Sur se vio obligada a retirarse de la competición por motivos logísticos y Sudáfrica fue excluida por el apartheid. Corea del Norte y Australia se jugarían el pase en una eliminatoria en la que los coreanos barrerían a los australianos (6-1 y 1-3). Era la tercera vez que una selección asiática disputaría un Mundial, después de que lo hicieran Indias Orientales Neerlandesas (Indonesia) en Francia 1938 y Corea del Sur en Suiza 1954.
 
  
 
 
   

   

 
Corea del Norte no lo tenía fácil, pues había quedado encuadrada en el Grupo D, integrado por Italia, la Unión Soviética y Chile. Además, llegaba como una de las rivales más débiles del torneo, por lo que su pase a la siguiente ronda se pagaba 1.000 a 1. Durante el primer partido comprendieron que el camino en los mundiales es muy duro. Nada pudieron hacer para evitar la derrota ante la todopoderosa URSS (3-0), aunque bien es cierto que el resultado fue muy abultado para la lucha y el espíritu que habían exhibido. La afición que acudió aquel día al estadio quedó encantada con la entrega de un equipo que mayormente estaba compuesto por militares. En el segundo partido tuvieron más fortuna. Después de ir perdiendo por un gol contra la Chile liderada por Elías Figueroa, Pak Seung-zin hizo explotar de emoción a todos los presentes, enloquecidos con el empate de los chollimas (pegasos) en el último suspiro del partido (1-1), un resultado que daba esperanzas al conjunto asiático para poder lograr la hazaña. Los del vendaval rojo seguían vivitos y coleando y se vinieron arriba con el apoyo popular que encontraban en cada calle de Inglaterra. Yo también los habría apoyado como loco de haber estado allí. 
 
Y llegó el día clave contra Italia. La Azzurra era una de una de las favoritas en aquel Mundial, bicampeona del mundo por aquel entonces, contaba entre sus filas con futbolistas como Giacinto Facchetti, Gianni Rivera o Sandro Mazzola. Noventa minutos de lucha. Uno de esos partidos que valen la pena sacar de la hemeroteca para revivirlo. Los delanteros italianos se volvían locos con la muralla defensiva de unos coreanos que no paraban de correr durante todo el partido, haciendo gala de un gran trabajo colectivo. El Ayresome Park de Middlesbrough estallaría de júbilo en el minuto 37 con el gol de Pak Doo-ikLa garra militar de aquel equipo resultaría decisiva en un encuentro histórico que acabaría con la victoria de Corea del Norte (1-0), convirtiéndose así en la primera selección asiática en clasificarse a la fase final de una cita mundialista. Los italianos no encajaron bien la derrota y recriminaron a los árbitros y a la FIFA el exceso de sustituciones realizadas por su rival. Argumentaron que debido al parecido físico que existía entre los jugadores norcoreanos, estos podrían haber hecho hasta once cambios en el descanso, razón por la que siempre estaban con tantas energías. Pese a las sospechas, las acusaciones nunca fueron demostradas y se quedaron en mera anécdota.
 
La clasificación de Corea del Norte para los cuartos de final de la Copa Mundial fue una sorpresa mayúscula. Ni siquiera los norcoreanos más optimistas habían imaginado que su selección nacional de fútbol sería capaz de llevar a cabo tal hazaña. Ni tan siquiera la propia Asociación de Fútbol de Corea del Norte contaba con ello, hasta el punto de que había planificado el viaje de vuelta de los suyos para justo después de aquel partido contra Italia. Debido a que todos los hoteles ingleses estaban completamente ocupados, la selección norcoreana se tuvo que hospedar en una institución católica que había reservado, curiosamente, la delegación italiana. Los transalpinos, al igual que el resto del mundo, tampoco habían previsto aquel caprichoso desenlace. En un Mundial nunca podemos dar nada por sentado, siempre hay lugar para las sorpresas. La proeza de los asiáticos despertó aún más simpatía entre los seguidores locales. En total, unos tres mil ingleses viajarían en masa desde Middlesbrough hasta Liverpool para seguir y apoyar a los populares chollimas.  
 
  
 
 
 
 
 
 
En cuartos de final, Corea del Norte se cruzaría con la Portugal del gran Eusébio, apodado como 'La Pantera de Mozambique'. El Goodison Park de Liverpool era el escenario de aquel encuentro. En la primera parte, Corea del Norte desplegó un fútbol alegre y muy ofensivo que le valía para seguir prolongando su leyenda. Solo habían pasado veinticinco minutos de partido y los norcoreanos ganaban ya al poderoso equipo luso por 0-3 (goles de Pak Seung-zin, Li Dong-woon y Yang Seung-kook). Pero los grandes jugadores aparecen en los grandes momentos. La efusividad coreana empezaría a irse desvaneciendo. A los dos minutos del 0-3, Eusébio estrenó el marcador para los portugueses, anotando el segundo gol justo antes del descanso. El mismo Eusébio marcaría dos tantos más en el minuto 56 y el 59 para completar un póker que sería clave para finalizar como máximo goleador del torneo . "Era un jugador extraordinario. Yo no era tan buen arquero para frenar sus disparos", declararía tras el partido el portero norcoreano, Lee Chang-myung. El extremo del SL Benfica, José Augusto, realizaría el último gol, consumando la remontada y estableciendo el definitivo 5-3.
 
El pitido final del árbitro israelí Menachem Ashkenazi marcaba el final de la aventura mundialista de Corea del Norte. Debido a la falta de experiencia en competiciones internacionales, el conjunto asiático no supo administrar un resultado tan abultado a su favor y se expuso demasiado. La sublime actuación individual de Eusébio echó por tierra las posibilidades de Corea del Norte de lograr lo impensable y plantarse en las semifinales, en las que se habría enfrentado a la anfitriona, Inglaterra. Precisamente Inglaterra eliminaría en semifinales a Portugal (2-1) y vencería en la final a Alemania Federal (4-2), levantando así su primera Copa del Mundo. Sin embargo, los verdaderos héroes para muchos fueron aquellos futbolistas norcoreanos. Inmersos en los diferentes rumores que circulaban acerca del régimen de Kim Il-sung, habían pasado de ser un equipo de soldados completamente desconocido y fuera de todas las quinielas a convertirse en la gran sorpresa del campeonato. Resulta cuanto menos curioso el caso Pak Doo-ik. Su gol del triunfo ante Italia fue motivo suficiente para ganarse un ascenso de cabo a sargento del Ejército de Corea del Norte tras el torneo.
 

El combinado nacional de Corea del Norte se sumó a la lista de selecciones modestas que han llegado a ilusionar no solo a todo un país, sino a miles de aficionados al fútbol. En una época de absoluta precocidad del balompié asiático, este equipo consiguió participar en la Copa Mundial y, además, no defraudó. Todo lo contrario. En el año 2002, el maestro británico Daniel Gordon se ganaría el afecto de toda una generación de amantes al fútbol después de mostrar al mundo la historia de aquel equipo en su documental, The Game of Their lives o Chollima Chookgudan. Cuarenta y cuatro años más tarde, la selección de Corea del Norte volvería a clasificarse para una Copa Mundial, la de Sudáfrica 2010. En esta ocasión los norcoreanos no tuvieron tanta suerte y no superaron la fase de grupos. Sin embargo, para la mayoría de los países el hecho de participar en un torneo de estas dimensiones ya supone todo un triunfo. Y es que el fútbol y el deporte no pertenecen solo a las grandes constelaciones, también pertenecen a los pequeños que quieren sumarse a la fiesta. Esto es el otro fútbol, esto es The Other Football.
 
  
 
 



      
 
 
 
 
Contacto
 
Plaza de Pilatos 5, 2º Izquierda (Sevilla, España)
Tel: (+ 34) 635 06 70 09